Fernando Haddad defiende la legalización de casinos y bingos en Brasil
El ministro de Hacienda afirmó que los juegos presenciales son menos masivos que las apuestas online y podrían convertirse en un motor estratégico para el turismo y la generación de empleo. También alertó que la ilegalidad del “jogo do bicho” favorece al crimen organizado.
Brasil.- El ministro de Hacienda, Fernando Haddad, defendió la legalización de casinos, bingos y otras modalidades presenciales de juego en Brasil, argumentando que estos establecimientos podrían fortalecer el turismo y aportar significativos ingresos a la economía formal. En una entrevista con el programa Canal Livre de la cadena Band, el funcionario consideró un error que el Congreso Nacional haya aprobado primero las apuestas virtuales, mientras los juegos físicos siguen sin regulación.
“Me pareció extraño que el juego virtual haya sido aprobado y el presencial no. Me extrañó ese movimiento”, señaló Haddad, quien destacó que los casinos no son una actividad de masas y que, por lo tanto, generan menos riesgos de endeudamiento para la población.
El ministro remarcó que los resorts con casinos podrían transformarse en polos turísticos estratégicos en ciudades como Foz do Iguaçu, Manaus o Río de Janeiro. “El Brasil tiene mucha vocación turística. El juego presencial es algo pensado para el turista en lugares específicos con otras atracciones”, explicó sobre la potencial aprobación del Proyecto de Ley 2.234.
En paralelo, Haddad criticó la permanencia del “jogo do bicho” en la clandestinidad, algo que, según dijo, sólo fortalece al crimen organizado y priva al Estado de ingresos fiscales y a la población de empleos formales.
El debate sobre el proyecto de ley 2.234/2022, que habilitaría casinos, bingos, el jogo do bicho y las apuestas hípicas, continúa en el Congreso, tras haber sido postergado por el Senado en julio. Haddad insistió en que su aprobación sería clave para ordenar el sector y aprovechar su potencial turístico y económico.
El proyecto contempla la apertura de casinos integrados a resorts o en embarcaciones marítimas y fluviales, con un capital mínimo exigido de R$ 100m (USD 18m). También se permitirá el funcionamiento permanente de casas de bingo en estadios o locales específicos, mientras que los eventos filantrópicos serán la única excepción para bingos eventuales.
El texto modifica la ley de faltas penales y permitiría que el sector, actualmente operando en la informalidad, funcione con supervisión estatal. El Ministerio de Hacienda, hoy encabezado por Haddad, sería responsable de definir el marco regulatorio para la concesión de licencias, la fiscalización y la autorización de las actividades lúdicas.
Entre los argumentos más destacados a favor del proyecto figuran su impacto económico: se estima una recaudación anual de hasta R$ 20.000m (USD 3.600m) en impuestos y la creación de más de un millón de empleos. A su vez, una encuesta reciente del Instituto DataSenado reveló que el 60 por ciento de la población apoya la legalización de los juegos físicos.
Sin embargo, el proyecto enfrenta una firme resistencia por parte de sectores conservadores, especialmente de la influyente bancada evangélica del Congreso. El Frente Parlamentario Evangélico, encabezado por el diputado Gilberto Nascimento, insiste en frenar la iniciativa por considerar que agravará la problemática de la ludopatía en el país.