Brasil vuelve a postergar la legalización de los casinos por falta de quórum en el Senado

Brasil vuelve a postergar la legalización de los casinos por falta de quórum en el Senado

La votación del Proyecto de Ley 2.234/22 fue retirada nuevamente de la agenda por decisión del presidente del Senado, Davi Alcolumbre. La iniciativa, que lleva más de 30 años en discusión, enfrenta resistencias políticas y una creciente presión por parte de sectores evangélicos.

Brasil.- El Senado brasileño volvió a aplazar este martes la votación del Proyecto de Ley 2.234/2022, que busca legalizar diversas modalidades de juego en el país, incluyendo casinos, bingos, «jogo do bicho» y apuestas en carreras de caballos. El presidente de la Cámara Alta, Davi Alcolumbre, decidió retirar el proyecto de la agenda del día alegando un bajo quórum, con solo 56 senadores presentes de los 81 que conforman el cuerpo.

Según Alcolumbre, al menos ocho senadores se encontraban fuera del país y solicitaron participar en el debate. A esto se suman siete pedidos formales de aplazamiento que llegaron al Senado en los días previos. Aunque no se anunció una nueva fecha para retomar el tratamiento, el tema sigue generando una fuerte división entre los legisladores.

La propuesta fue aprobada en la Cámara de Diputados en 2022 por una diferencia ajustada (246 a 202) y, más recientemente, por la Comisión de Constitución y Justicia (CCJ) del Senado, también con votación reñida (14 a 12). A pesar del avance legislativo, el proyecto enfrenta resistencias importantes, sobre todo de la bancada evangélica y de algunos senadores del Partido de los Trabajadores, aliado del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

El senador Paulo Paim se manifestó en contra argumentando que los costos sociales podrían ser altos, incluyendo adicción, endeudamiento familiar e incluso suicidios. Por su parte, la senadora Eliziane Gama alertó sobre la creciente adicción al juego entre los jóvenes y pidió frenar el avance de la propuesta.

Presentado originalmente en 1991 para legalizar el jogo do bicho, el texto fue ampliado a lo largo de los años para incluir otros tipos de juego físico, como casinos integrados en resorts, bingos y videobingos, e incluso tragamonedas. El relator del proyecto en el Senado, Irajá Abreu, sostiene que la legalización permitiría al país recaudar más de R$ 33.000m anuales (USD 5.890m) y regular una actividad que hoy opera en la clandestinidad.

En contraste con la regulación más estricta de las apuestas deportivas online, legalizadas en 2018 y reglamentadas en 2023, el proyecto propone condiciones más flexibles para los operadores físicos. Por ejemplo, mientras las plataformas de apuestas pagan una tasa de fiscalización mensual y deben pagar R$ 30m por una licencia de cinco años, los casinos pagarían R$ 600.000 cada tres meses y obtendrían permisos por 30 años, renovables por otros 30.

La iniciativa también contempla la creación de una contribución económica del 17 por ciento sobre los ingresos netos de los operadores, descontando los premios pagados.

Aunque cuenta con el apoyo del ministro de Turismo, Celso Sabino, y de partidos del llamado “centrão”, el proyecto sigue en una zona de incertidumbre política. Su aprobación en el Senado, sin modificaciones, lo llevaría directamente a la mesa del presidente Lula para su eventual sanción.

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