El 60% de la población brasileña apoya la legalización de los juegos de azar
DataSenado dio a conocer los resultados de la encuesta de opinión que llevó adelante sobre el Proyecto de Ley 2.234/22 en el que destaca el respaldo popular para avanzar hacia la regulación del sector.
Brasil.- DataSenado dio a conocer los resultados de la encuesta acerca de la opinión de los ciudadanos sobre la regulación de los juegos de azar. Realizada entre el 21 de febrero y el 1º de marzo de 2025, la investigación arrojó que el 60 por ciento de los brasileños, equivalente a unos 102 millones de personas, apoya la legalización de juegos de azar como casinos, casas de bingo, vídeo bingo y jogo do bicho. El estudio, que entrevistó a 5.039 personas en todo el país, muestra que solo un 34 por ciento se opone a la medida, mientras que el resto permanece indeciso. Con una margen de error de 1,72 puntos y un 95 por ciento de confianza, los datos reflejan un sólido respaldo ciudadano al Proyecto de Ley 2.234/2022, que busca regular estas actividades tras casi ocho décadas de prohibición en el país.
El Proyecto de Ley, aprobado en la Cámara de Diputados en 2022 y en la Comisión de Constitución y Justicia (CCJ) del Senado en junio de 2024 por un ajustado margen de 14 a 12 votos, enfrenta ahora un camino incierto en el Plenario del Senado. A pesar del potencial económico de la propuesta —que podría generar hasta 1,5 millones de empleos y R$ 22.000m (USD 3.780m) en ingresos impositivos, según estimaciones del relator del proyecto, senador Irajá Silvestre Filho, la resistencia de la Bancada Evangélica, que representa a 22 de los 81 senadores, ha ralentizado su avance. Este grupo, según Irajá, basa su oposición en motivos ideológicos y religiosos, vinculando los juegos de azar con problemas como la ludopatía, en lugar de un análisis técnico.
La encuesta de DataSenado ofrece un panorama detallado de la opinión pública. Más de un cuarto de la población (26 por ciento, equivalente a 44,2 millones de personas) participaría en actividades reguladas como casinos o bingos. Además, un 70 por ciento considera que la prohibición actual, vigente desde 1946, no es eficaz para combatir la oferta de juegos clandestinos. El estudio también destaca que un 58 por ciento cree que la legalización incrementaría la recaudación fiscal, mientras que un 44 por ciento prevé un aumento en la generación de empleo.
Entre los puntos más valorados por los encuestados están las medidas de control propuestas en el Proyecto de Ley 2.234. Un 82 por ciento considera “muy importante” establecer reglas contra la lavado de dinero en el sector, y un 77 por ciento apoya iniciativas para prevenir el endeudamiento por juegos. Asimismo, un 62 por ciento respalda la fiscalización de máquinas tragamonedas para garantizar su transparencia, y un 54 por ciento ve con buenos ojos la creación de un registro nacional confidencial para excluir a personas con adicción al juego.
A pesar del respaldo popular, el camino legislativo del PL 2.234/2022 está plagado de obstáculos. En el evento BiS SiGMA Américas, realizado en São Paulo, el senador Irajá señaló que la oposición de la Bancada Evangélica no se basa en un análisis racional, sino en una postura “religiosa” que complica el diálogo. Esta resistencia se suma a las maniobras de parlamentarios para postergar la votación en el Senado, un escenario que se agrava por las recientes controversias sobre apuestas deportivas en línea. Jaques Wagner, líder del gobierno en el Senado, afirmó que el proyecto no es una prioridad para el primer semestre de 2025, lo que reduce las expectativas de una aprobación inmediata.
La propuesta propone modernizar una legislación que data de 1946, cuando el presidente Eurico Gaspar Dutra prohibió los juegos de azar, poniendo fin a la “época dorada” de los casinos brasileños, que en los años 30 contaban con más de 70 establecimientos. De aprobarse, la ley permitiría la operación de casinos en complejos turísticos, con un límite de un establecimiento por estado (hasta tres en São Paulo y dos en Minas Gerais, Rio de Janeiro, Amazonas y Pará), además de regular bingos, jogo do bicho y apuestas en carreras de caballos. Las empresas interesadas deberán contar con un capital mínimo de R$ 100m (USD 19m) y obtener licencias por 30 años, renovables.
Mientras la opinión pública respalda mayoritariamente la regulación, o al menos cree que sería positiva, el futuro del PL 2.234/2022 depende de superar las barreras políticas y religiosas. Si bien el senador Irajá asegura tener los votos necesarios para su aprobación, la “temperatura política” y la presión de la Bancada Evangélica mantienen el proyecto en un limbo legislativo.