La Bancada Evangélica frena la legalización de los casinos en Brasil, según el senador Irajá

Senador Irajá, relator del Proyecto de Ley 2.234/22.
Senador Irajá, relator del Proyecto de Ley 2.234/22.

El relator del Proyecto de Ley 2.234/22 señala que la oposición religiosa complica el avance de una propuesta con alto potencial económico.

Brasil.- El senador Irajá Silvestre Filho, relator del Proyecto de Ley 2234/22 que busca legalizar los casinos, bingos y otros juegos de azar en Brasil, afirmó que la resistencia de la Bancada Evangélica en el Senado, motivada por razones ideológicas y religiosas, es uno de los principales obstáculos para su aprobación. Así lo expresó durante su participación en BiS SiGMA Américas, en el marco de la charla “El escenario actual: debates y desafíos en la regulación de los casinos físicos en Brasil”. Según el parlamentario, esta oposición no se basa en un análisis técnico o racional, lo que dificulta el avance de una iniciativa que podría generar ingresos fiscales y empleos.

«La Evangélica Bancada adopta una posición ideológica contraria al proyecto. No se trata de un análisis desde el punto de vista racional«, declaró Irajá. Aunque se mostró dispuesto a dialogar para mejorar el texto del proyecto, el senador lamentó que la discusión se haya vuelto «religiosa», alejándose de los aspectos económicos y regulatorios que defiende la norma. La propuesta, que fue aprobada por la Cámara de Diputados en 2022 y por la Comisión de Constitución y Justicia (CCJ) del Senado en 2024 con un ajustado margen de 14 votos positivos y 12 negativos, continúa enfrentando maniobras para retrasar su votación en el Pleno del Senado.

El proyecto sufrió un duro revés en diciembre de 2024, cuando el propio Irajá solicitó su retirada de la agenda ante un clima desfavorable, postergando el debate para 2025. Esta decisión respondió a la presión de sectores opositores, incluida la propia Bancada Evangélica, que cuenta con 22 de los 81 senadores y ha prometido usar todas las herramientas a su alcance para impedir la legalización. Argumentan que los juegos de azar podrían incrementar la adicción y los problemas sociales, un temor que ha llevado a pedidos de mayor análisis en comisiones como Asuntos Sociales y Seguridad Pública.

El texto de la ley autoriza la instalación de casinos en polos turísticos o en complejos integrados de ocio, con un límite de un casino por estado y en el Distrito Federal, con excepción de São Paulo, que podría tener hasta tres casinos, y de Minas Gerais, Rio de Janeiro, Amazonas y Pará, en los que el límite previsto para cada estado es de dos casinos.

Según la propuesta, también podrán funcionar salas de juego en embarcaciones marítimas y fluviales, que seguirán reglas específicas. El casino deberá demostrar un capital social mínimo integrado de al menos R$ 100m (USD 19m) y podrá ser acreditado por 30 años.

La propuesta también establece reglas para el juego de bingo en modalidades de cartón y electrónico, y permite en cada estado la acreditación de una persona jurídica por cada 700.000 habitantes para la explotación del “jogo do bicho”.

En este caso, las autorizaciones tendrán una validez de 25 años, renovables por igual período. Las carreras de caballos podrán ser explotadas por entidades turfísticas acreditadas en el Ministerio de Agricultura, que también podrán explotar, al mismo tiempo, juegos de bingo y video bingo.

A pesar de las trabas, el proyecto sigue siendo visto como una oportunidad económica. De aprobarse, pondría fin a la prohibición de los juegos de azar establecida en 1946, estableciendo reglas claras para la operación de casinos y otros juegos, además de mecanismos de fiscalización y tributación. Sin embargo, con la votación aplazada y la opinión pública dividida, el futuro del PL 2234/22 permanece incierto.

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