Según el IBJR las apuestas ilegales representan el 60% del mercado brasileño y mueven USD175m por mes
Desde la entidad afirmaron que las plataformas sin regular siguen acaparando una gran cuota de mercado y que se deben aumentar los esfuerzos en combatirlas.
Brasil.- El mercado de apuestas en Brasil enfrenta una dualidad marcada: desde enero de 2025, las apuestas online están reguladas, pero las plataformas ilegales siguen teniendo una gran presencia en el sector. Según el Instituto Brasileño de Juego Responsable (IBJR), estas operaciones sin licencia mueven más de R$1.000m (USD175m) y representan el 60 por ciento del mercado.
El sector en su conjunto factura R$25.000m (USD4.350m) anuales, aunque gran parte de ese monto permanece fuera del radar fiscal, como subraya André Gelfi, fundador y director del IBJR, en una entrevista con Poder360. «Tenemos una actividad económica no monitoreada, no tributada, ocurriendo sin reglas. Esto dificulta el desarrollo de un sector sostenible«, afirmó.
El gobierno federal ha tomado medidas, bloqueando 11.555 dominios ilegales hasta febrero de 2025, pero la informalidad persiste, alimentada por herramientas como el Pix, el sistema de pagos instantáneos omnipresente en estas operaciones. Gelfi insiste en que la clave está en el control financiero: «Si las entidades financieras tienen un monitoreo eficaz podemos asfixiar esa informalidad». Sin embargo, reconoce que el bloqueo de sitios, aunque valioso, no basta por sí solo para frenar un mercado que opera en las sombras con una eficacia silenciosa y rentable.
Más allá de las apuestas online, el IBJR aboga por regular otras formas de juego, como los casinos físicos y el tradicional «jogo do bicho». Gelfi defiende esta postura con claridad: «La prohibición raramente funciona«. Para él, si una actividad cuenta con demanda social y puede integrarse de manera responsable, debe ser regulada en lugar de reprimida.
Sobre el «jogo do bicho», añadió: «No me parece que sea una actividad que solo traiga daños», sugiriendo que podría sumarse al sistema formal bajo un marco adecuado. La aprobación de estas propuestas depende del Proyecto de Ley 2234/22, aún pendiente en el Senado.
Mientras tanto, el mercado formal lucha por consolidarse. Un punto adicional de tensión son los patrocinios a clubes de fútbol, cuyos valores, según Gelfi, están «por encima de lo razonable» y podrían ajustarse en el futuro. Este escenario evidencia un juego de dos caras en Brasil: uno legal, con licencias e impuestos, y otro clandestino, que sigue creciendo sin responder ante nadie, dejando al Estado y a los propios jugadores como los principales perdedores.