El auge del igaming en Brasil lleva a aumentar las expectativas en el mercado
Según el Banco Central, los brasileños destinan más de USD5.000m mensuales a apostar de manera online, superando en un 50 por ciento las previsiones anteriores.
Brasil.- Los brasileños destinan hasta R$30.000 (USD5.000m) mensuales en apuestas en línea, según informó el martes el secretario ejecutivo del Banco Central de Brasil, Rogerio Lucca, durante su comparecencia ante la Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) de Apuestas. La cifra, que actualiza una estimación previa de R$20.000m (USD3.300m), refleja el creciente auge del mercado en el país desde que comenzó a regir la nueva regulación.
El presidente del Banco Central, Gabriel Galípolo, también participó en la Comisión Parlamentaria de Investigación, donde destacó que el 94 por ciento de los montos apostados se devuelve en premios, según datos de la Secretaría de Apuestas y Premios (SPA) del Ministerio de Hacienda, frente al 85 por ciento estimado anteriormente por el organismo.
Estudios del Banco Central muestran que el aumento de las apuestas en línea está afectando las finanzas de los hogares, reduciendo el consumo y colocando a algunas familias en riesgo. Galípolo explicó que el organismo comenzó a analizar el tema tras detectar un incremento en los ingresos de los hogares que no se traducía en mayor consumo ni ahorro, sugiriendo que parte de esos recursos se destinaba a los juegos de azar. «Dentro de nuestro mandato de estabilidad financiera y monetaria, tratamos de entender cómo se comporta la demanda y adónde van los ingresos», afirmó.
Un dato alarmante revelado en la CPI es que cinco millones de beneficiarios del programa social Bolsa Familia gastaron R$3.000m (USD504m) en apuestas en línea solo en agosto de 2024, a través del sistema de pagos Pix, lo que equivale a cerca del 20 por ciento del presupuesto mensual del programa. Aunque se propuso bloquear el uso de estos fondos para apuestas, Galípolo señaló que el Gobierno enfrenta obstáculos técnicos para identificar su origen, y el Banco Central carece de competencia legal para actuar directamente sobre las plataformas de apuestas.
Además, el presidente del Banco Central indicó que los bancos están ajustando sus políticas crediticias ante este panorama: los apostadores habituales son considerados de mayor riesgo, lo que eleva el costo del crédito para ellos. «Los bancos analizan este hábito y lo clasifican como un factor de riesgo más elevado, lo que resulta en un costo mayor para estas personas», detalló Galípolo.
A pesar de esto, el Banco Central enfatizó que no tiene autoridad para fiscalizar ni sancionar a las empresas de apuestas no autorizadas, limitando su rol a monitorear datos y estudiar el impacto económico. Galípolo también descartó compartir información del sistema Pix para identificar apostadores, argumentando que está protegida por el sigilo bancario, esencial para el funcionamiento de la economía.
La CPI, instalada en noviembre del año pasado, busca no solo medir el efecto de las apuestas en el presupuesto familiar, sino también investigar posibles vínculos con el crimen organizado y sitios irregulares.