La Justicia de Ceará autorizó al Jogo do Bicho a operar

El juez Francisco das Chagas Barreto Alves liberó el regreso de la Lotería Popular.

Brasil.- La Lotería Popular, que opera con Banco Paratodos y aglutina al menos 13 casas de apuestas antiguas del stand de apuestas más tradicional en el juego de los animales (Jogo do Bicho) en Ceará, está autorizada para volver al trabajo. 

Una decisión judicial de ayer (4 de noviembre), suscrita por el juez Francisco das Chagas Barreto Alves, del Juzgado 2 de la Hacienda Pública de Ceará, liberó el regreso de los operativos del grupo que fue blanco en 2008 por la Policía Federal en la Operación Arca de Noé.

En el fallo, el juez Chagas Barreto determina que “el Estado de Ceará, a través de su Secretaría de Turismo (entidad pública que firmó contrato con la Lotería Social) otorga autorización a Lotería Popular Ltda para ejercer el derecho a explorar actividades de lotería, en moldes y normativa de los demás en actividad”.

Según el juez, como se firmó anteriormente con la Lotería Social, el Estado debe cobrar, mensualmente, R$15 mil reales (US$2700) a la Secretaría de Turismo”. En la orden judicial, el magistrado también determina que la Secretaría “proporcione, en un plazo de 15 (quince) días, los datos bancarios para el pago de la cantidad referida, cada mes adeudado”.

Para el juez Chagas Barreto, el Estado debe abstenerse “de cualquier medida que pueda entorpecer o perturbar el funcionamiento comercial” del banco más popular en el Jogo do Bicho de Ceará y “adoptar todas las medidas necesarias para el fiel desempeño de las actividades de la lotería, brindando oportunidades para el cobro de otras tasas e impuestos”.

Lotería Popular / Paratodos fue autorizada a operar desde marzo 2020 en virtud de una orden judicial firmada por el mismo juez. 

El magistrado estatal también se basó en la Ley Complementaria 207 de 14 de noviembre de 2019, sancionada por el gobernador Camilo Santana (PT), para liberar el operativo Paratodos / Lotería Popular.

En términos generales, la Ley creó el Fondo de Turismo de Ceará (Fundtur) y una reforma sentó el precedente para que las loterías que operan con el juego de animales contribuyan económicamente a Fundtur y operen con lo que todavía se considera delito menos grave. Aunque la Unión y los Estados mantienen apuestas y loterías oficiales.

En la decisión, según el juez Chagas Barreto, el Tribunal Supremo Federal (STF), el 30 de noviembre del año pasado, “puso fin a la discusión sobre la competencia para autorizar la explotación de los servicios de lotería, demostrando que el Sindicato no sostiene el monopolio exclusivo en la explotación de loterías, aunque tiene la competencia privada para legislar en la materia ”.

“Se concluye, como está claro cómo están los arroyos, que la deliberación de la Suprema Corte Federal estableció a los estados la reserva de poder para manejar, administrar y explorar loterías, por lo que mantengo la competencia del Tribunal Estatal en de manera definitiva ”, entendió el juez Francisco Chagas Barreto Alves, del Juzgado 2º de Hacienda de Ceará. 

La lotería centenaria

El Juego del Bicho, o mejor dicho “Jogo do Bicho”, la famosa lotería ilegal de Brasil sobre números que representan animales, acaba de cumplir 131 años de creación. La modalidad, contrariamente a lo que muchos afirman, no fue creada por el Barón de Drummond, sino por el mexicano Manuel Ismael Zevada.

Sus orígenes se remontan a los tiempos de la Monarquía, en los que el Barón de Drummond, eminencia política del Imperio y amigo de la familia real, fundó el Zoológico de Río de Janeiro que aquel entonces gozaba del patrocinio del gobierno.

Sin embargo, con la proclamación de la República en 1889, el Barón perdió su prestigio, y ya sin ayuda del gobierno, consideró cerrar definitivamente el zoológico de Río. Pero la solución llegó a través del mexicano Manuel Ismael Zevada, quien era fanático del zoológico y sugirió la adaptación de Loteria das Flores a Loteria dos Bichos para así poder maneter el establecimiento.

Todas las mañanas, el hombre elegía un animal en una lista de 25 bichos y colocaba su imagen en una caja de madera, justo en la entrada del zoo. A medida que apostaban, los jugadores recibían una estampa con alguno de esos animales y, al final del día, Zevada revelaba la figura guardada en la caja de madera.

Quienes coincidían, ganaban 20 veces el valor de la entrada, que en aquella época superaba el saldo mensual de un carpintero.

Las multitudes fueron al zoológico para comprar boletos y esperar el sorteo de la tarde. En poco tiempo, el juego se convirtió en un hábito en la ciudad, al punto tal que los tranvías que se dirigían hacia Vila Isabel, especialmente los domingos, iban abarrotados.

Con la prohibición del juego en 1895, los operadores privados no regulados se hicieron cargo del juego de los animales y organizaron el juego en almacenes y bares.

En 1911, precisamente 16 años después de su prohibición, el jurista y académico José Macedo Soares observó que el juego estaba tan arraigado en los hábitos sociales brasileños que era imposible erradicarlo mediante la ley y la represión policial. El concepto de manifestación del jurista hace 108 años nunca ha sido más actual.

Ver también: El “Jogo do Bicho”, la lotería ilegal con una historia centenaria

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