Juego ilegal en España: Javier Calvete advierte por el crecimiento de redes delictivas
El jefe del Servicio de Control de Juegos y Apuestas de la Policía Nacional de España dijo que las criptomonedas, contactos internacionales y amaños deportivos convierten al juego ilegal en una amenaza sofisticada que combina blanqueo de capitales, fraudes y corrupción.
España.- El juego ilegal en España ha dejado de ser un fenómeno marginal para convertirse en una rama del crimen organizado, según advirtió David Calvete, jefe del Servicio de Control de Juegos y Apuestas de la Policía Nacional. En declaraciones a «El Diario de Burgos», Calvete reveló cómo estas redes delictivas, apoyadas en tecnologías avanzadas y criptomonedas, operan con una sofisticación que abarca desde amaños deportivos hasta blanqueo de capitales y fraudes fiscales. “No hablamos solo de timbas en un sótano; hablamos de redes bien estructuradas y peligrosas”, sentenció el funcionario.
El punto de inflexión en la lucha contra esta problemática llegó en 2017 con la creación del Centro Nacional Policial para la Integridad en el Deporte y las Apuestas (CENPIDA), tras el escándalo del caso Osasuna. Este organismo, liderado por Calvete, no solo persigue la manipulación de eventos deportivos, sino que también aborda delitos conexos como estafas a la Seguridad Social, alzamiento de bienes y fraudes en subvenciones públicas. Las redes criminales, con altos conocimientos tecnológicos, utilizan criptomonedas y pasarelas de pago anónimas para mover grandes sumas de dinero de forma rápida y difícil de rastrear.
Sin embargo, la detección de estas actividades no es sencilla. Las partidas clandestinas suelen organizarse en domicilios particulares con una periodicidad quincenal, lo que dificulta su localización sin información previa, análisis y vigilancia. “Como cualquier otro delito, hace falta inteligencia para actuar con contundencia”, explicó Calvete al diario local. En 2024, solo en Burgos, la Policía Nacional realizó 1.052 inspecciones en establecimientos de juego y supervisó 650 máquinas, levantando 14 actas por infracciones menores, ninguna relacionada con menores.
Un aspecto alarmante es la creciente exposición de los menores al juego online, facilitada por el acceso a dispositivos móviles, el anonimato en internet y la falta de supervisión. Calvete subrayó la importancia de la comunicación familiar y educativa para detectar señales de alerta como aislamiento, cambios de ánimo o uso excesivo del teléfono. “Si un menor muestra nerviosismo por no tener acceso al terminal, puede haber algo detrás”, adviertió.
Además, Calvete denunció la venta de identidades falsas en el mercado negro, disponibles por tan solo EUR 30 o EUR 40, lo que agrava el problema de fraudes y complica la situación de las víctimas, quienes deben responder ante Hacienda por delitos cometidos en su nombre. Para combatirlo, se han establecido protocolos de protección y resarcimiento.
El panorama descrito por Calvete evidencia que el juego ilegal no es un problema menor, sino una amenaza que combina tecnología, crimen organizado y conexiones internacionales. Su trabajo al frente del CENPIDA y las operaciones coordinadas a nivel nacional y europeo reflejan un compromiso firme para proteger la integridad deportiva, la economía formal y la seguridad ciudadana.