Ernest Lewicki, Infingame: «Equilibrar la gamificación con el entretenimiento»
Ernest Lewicki, jefe de ventas de Infingame, explica por qué la gamificación puede ser un arma secreta para añadir una capa adicional de emoción a la experiencia del casino tradicional.
Opinión.- Ernest Lewicki, jefe de ventas de Infingame, se sumerge en el mundo de la gamificación y explica por qué características como los retos y los torneos pueden ser la solución perfecta para los problemas de adquisición de jugadores, siempre que se utilicen correctamente.
Gamificación. Es un término que, a lo largo de los años, ha estado presente en casi todas las conferencias de los últimos años. No creo que esto cambie en 2025: la gamificación está en alza, y con razón.
Los torneos, los retos, las tablas de clasificación y las misiones dentro del juego se han convertido en algo habitual a medida que los operadores buscan nuevas formas de relacionarse con sus jugadores. Y en un mundo en el que los costes de adquisición de jugadores están por las nubes, los operadores necesitan todas las herramientas posibles no sólo para atraerlos, sino también para que vuelvan.
Pero el problema es el siguiente: si las funciones de gamificación no se implementan con cuidado, pasan rápidamente de ser una nueva función brillante a un desorden desordenado que definitivamente significa que los jugadores no volverán a por más.
En Infingame, la gamificación es mucho más que un truco o una palabra de moda; es una herramienta seria para la captación de jugadores, especialmente en mercados de rápido crecimiento como el latinoamericano.
Si se hace bien, la gamificación puede ser un arma secreta para añadir una capa adicional de emoción a la experiencia tradicional del casino. Sin embargo, si se hace mal, puede suponer un obstáculo para los jugadores, creando un juego enrevesado e inconexo que acabe alienando al mismo público al que se intenta atraer.
La gamificación es, en el fondo, un acto de equilibrio. Se trata de añadir valor, no ruido. Infingame lo está haciendo bien.
El conocimiento manda
Lo primero es lo primero: hay que entender al público al que nos dirigimos. Cada mercado tiene sus propias complejidades: los jugadores prefieren distintos tipos de juegos, mecánicas, diseños… y la lista es interminable. Pero todos los mercados tienen algo en común: los jugadores quieren divertirse.
Añadiendo un elemento de competición, tal vez una recompensa o un par de retos, puede elevar ese juego tradicional a un nivel completamente nuevo.
La gamificación de los productos no debe suponer un despliegue total del juego: los jugadores no quieren tener la sensación de estar navegando por un complicado panel de control solo para hacer girar un tragamonedas. A veces, menos es más.
Este es un escollo común con el que hemos visto tropezar a muchas marcas al incorporar la gamificación a su conjunto de productos. Despliegan funciones genéricas, con la esperanza de conseguir participación, pero terminan abrumando a los jugadores con campanas y silbatos que crean más ruido del necesario.
En Infingame adoptamos un enfoque diferente. Creemos que la gamificación debería centrarse en el jugador: las empresas de juegos de azar deberían utilizar los datos para personalizar cada punto de contacto.
Del mismo modo que Netflix sabe qué serie vas a ver a continuación, los operadores necesitan saber qué hace vibrar a cada jugador. Una apuesta gratuita en el partido de mañana de la Premier League puede entusiasmar a un usuario, pero a un jugador de casino que busca un tragamonedas con bote probablemente no le importe. Adaptar la experiencia es absolutamente crucial.
Entonces, ¿cómo «acertar» en la gamificación? Para mí, hay tres áreas clave en las que hay que centrarse: recompensas personalizadas, mecanismos de progresión e integración perfecta.
Cada apuesta debe sentirse como un paso hacia algo más grande, ya sea desbloquear un nuevo nivel, ganar una insignia o progresar en la clasificación. Pero ninguna de estas funciones debe interrumpir el juego. Deben complementarla. Ese es el punto clave.
Desbloquear el poder de la participación
Nuestra última innovación, «Desafíos», es un ejemplo perfecto de gamificación personalizada en acción. Diseñado para ayudar a nuestros operadores asociados a añadir una capa adicional de emoción para los jugadores, «Desafíos» anima a los jugadores a participar en tareas diarias que les recompensan por acciones sencillas. Ya sea realizar una apuesta, alcanzar un determinado hito o girar un determinado número de veces. El concepto es sencillo, pero la ejecución impecable es donde esta función brilla de verdad.
Los retos son misiones interactivas a corto plazo que pueden recompensar a los jugadores con tiradas gratis, bonificaciones o puntos en la clasificación, todo ello personalizable según las preferencias de cada jugador.
Además, nos hemos asegurado de que estas tareas se programen estratégicamente para aumentar la actividad durante las horas de menor actividad. Para nuestros socios en Latinoamérica, esto significa un tráfico más constante a lo largo del día, mayores tasas de retención y jugadores que están deseando iniciar sesión y completar la siguiente tarea.
Latinoamérica: una región preparada para la gamificación
No se puede negar que Latinoamérica es una de las regiones más interesantes para el crecimiento del igaming en estos momentos, y la regulación de Brasil hace que el continente sea aún más atractivo para las marcas internacionales. Pero ese mayor interés se ha traducido en un aumento de la competencia y, en consecuencia, de los costes de adquisición de jugadores. Por eso la gamificación, cuando se hace bien, puede ser un elemento diferenciador.
Latinoamérica es una región en la que reinan las experiencias interactivas y sociales. Los jugadores quieren una experiencia que vaya más allá de las tradicionales tragamonedas o de una apuesta rápida al fútbol. Quieren vivir una experiencia. Ahí es donde entran en juego funciones como los torneos.
Nuestra herramienta de torneos crea competición en tiempo real, interacción comunitaria y una sensación de emoción compartida. Ya se trate de una carrera de multiplicadores o de una tabla de clasificación basada en victorias, estos formatos siguen captando la atención de los jugadores. Para los operadores, esto puede significar la diferencia entre una audiencia comprometida y otra que acudirá en masa a su competidor.
Luego están las llamadas ofertas «Happy Hours». Simples, sí, pero eficaces. Estas ofertas por tiempo limitado crean urgencia, aumentan el tráfico y ayudan a los operadores a sacar el máximo partido de determinadas franjas horarias. Junto con los desafíos y los torneos, las Happy Hours completan una estrategia de gamificación tan dinámica como el propio mercado.
Respetar el juego
La gamificación debe ser algo más que una característica principal: debe enfocarse como un verdadero cambio de juego para el «lifetime value» (LTV) del jugador. Debe impulsar la participación, prolongar la duración de las sesiones y, en última instancia, crear una base de jugadores leales. Pero lo más importante es que la gamificación también respete el propio juego.
No podemos olvidar que los jugadores de casino vienen por la emoción; como líderes del sector, nuestro trabajo es elevar esa experiencia y aportar algo nuevo sin desvirtuar ese factor de entretenimiento.
Puede que el sector esté plagado de palabras de moda, pero la gamificación es mucho más que eso. En Infingame, vemos las herramientas de gamificación como una oportunidad real para profundizar en la conexión entre jugadores y operadores.
El truco está en saber dónde está la línea y luego construir algo brillante justo detrás de ella. Porque cuando la gamificación se hace bien, no es solo una característica. Es el futuro.