El presidente del Senado brasileño busca acuerdos para votar el Proyecto de Ley 2.234/22 a la brevedad
Tras declarar que pretende que la propuesta que habilita los juegos físicos sea votada antes del receso legislativo invernal, Davi Alcolumbre comenzó con el proceso de generar consensos al interior del Senado y evitar que la propuesta sea postergada como ocurrió en 2024.
Brasil.- Brasil se encuentra ante un momento decisivo en el debate sobre la legalización del juego presencial. El presidente del Senado, Davi Alcolumbre, está impulsando negociaciones con líderes partidarios para lograr un acuerdo que permita votar el Proyecto de Ley Nº 2.234/2022 antes del receso legislativo de julio. La propuesta, que habilita el funcionamiento de casinos, bingos, carreras de caballos y el tradicional “jogo do bicho”, ya fue aprobada por la Cámara de Diputados y en junio de 2024 fue aprobado por la Comisión de Constitución y Justicia (CCJ) del Senado.
Según fuentes cercanas a Alcolumbre a las que accedió el medio local O Globo, aunque aún no hay consenso cerrado entre las bancadas, el senador está decidido a avanzar con el tratamiento del texto este semestre. Por esto motivo, han comenzado a realizarse reuniones y acuerdos a fin de realizar una puesta en común que permita el avance de la propuesta.
El relator del proyecto, Irajá Abreu, aseguró que ya se ha reunido una mayoría de votos a favor y que la legalización tendría respaldo técnico del gobierno federal, incluyendo a ministerios como Turismo, Hacienda, Desarrollo Social y Trabajo. Incluso el presidente Lula da Silva y el vicepresidente Geraldo Alckmin han expresado su disposición a sancionar la norma en caso de ser aprobada. Sin embargo, tras los intentos fallidos de tratar el proyecto a finales del año pasado, Alcolumbre pretende llegar a la sesión con la mayor certeza posible.
El proyecto contempla la apertura de casinos integrados a resorts o en embarcaciones marítimas y fluviales, con un capital mínimo exigido de R$ 100m (USD 18m). También se permitirá el funcionamiento permanente de casas de bingo en estadios o locales específicos, mientras que los eventos filantrópicos serán la única excepción para bingos eventuales.
Entre los argumentos más destacados a favor del proyecto figuran su impacto económico: se estima una recaudación anual de hasta R$ 20.000m (USD 3.600m) en impuestos y la creación de más de un millón de empleos. A su vez, una encuesta reciente del Instituto DataSenado reveló que el 60 por ciento de la población apoya la legalización de los juegos físicos.
Sin embargo, el proyecto enfrenta una firme resistencia por parte de sectores conservadores, especialmente de la influyente bancada evangélica del Congreso. El Frente Parlamentario Evangélico, encabezado por el diputado Gilberto Nascimento, insiste en frenar la iniciativa por considerar que agravará la problemática de la ludopatía en el país.
Mientras los días avanzan y el receso se aproxima, el Senado brasileño se encuentra en una carrera política contrarreloj que podría definir el futuro del juego legal en el país. Según consigna O Globo, Alcolumbre busca acelerar todos los acuerdos y negociar los votos necesarios para que el tratamiento en el recinto sea expeditivo y la propuesta no quede otra vez demora en un embrollo legislativo.