Donald Trump impulsa una ley omnibus que limita las deducciones por pérdidas de juego al 90%

Donald Trump impulsa una ley omnibus que limita las deducciones por pérdidas de juego al 90%

El Senado norteamericano aprobó con un 50-50 un paquete presupuestario federal repleto de cambios importantes, que incluye, entre otras, a la industria del juego.

Estados Unidos.- El Congreso de Estados Unidos incluyó recientemente en el proyecto de ley de presupuestos una cláusula que restringe la deducción fiscal de las pérdidas por actividades de juego al 90 por ciento de su importe anual. La medida, incluída entre casi 900 páginas de la “One Big, Beautiful Bill”, elimina la posibilidad de compensar íntegramente pérdidas y ganancias, como hasta ahora. La medida fiscal aplicará a partir del 1 de enero de 2026.

A partir de 2026, los apostadores solo podrán deducir fiscalmente hasta el 90 por ciento de sus pérdidas anuales en actividades de azar. Hasta este cambio, un apostador que registrara USD210.000 en pérdidas y USD200.000 en ganancias podía desgravar los USD210.000 siempre que no superaran las ganancias. Con la nueva regla, solo podrá deducir USD189.000, dejando USD11.000 de pérdidas sin cubrir y obligando a tributar sobre esa cifra pese a un resultado neto negativo.

La inclusión de esta disposición en la conocida encendió las alarmas entre profesionales y aficionados. Figuras como el jugador de póquer Phil Galfond advirtieron en redes sociales de que, al tener que tributar por importes inexistentes, muchos podrían verse abocados a pagar impuestos en ejercicios donde salieron perdiendo.

La Cámara de Representantes ratificó el texto el 3 de julio de 2025, pero lo hizo por un margen de 214 a 213, demostrando lo ajustado de la aprobación final. El congresista Adrian Titus presentó un borrador de enmienda para restablecer la deducción completa, argumentando que el nuevo tope penaliza tanto al jugador recreativo como al profesional y amenaza el equilibrio fiscal establecido históricamente.

Más allá de las mesas de juego, economistas y autoridades de regiones dependientes del turismo de casino, como Nevada y Nueva Jersey, advierten un posible efecto dominó. Una mayor carga tributaria podría frenar el gasto de los apostadores, reducir ingresos de hoteles y comercios colindantes, y poner en riesgo miles de empleos en una industria que aporta billones de dólares al producto interior bruto estatal.

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