Crisis institucional en el juego online de Curazao: el primer ministro asume el control tras la renuncia del directorio del ente regulador

Crisis institucional en el juego online de Curazao: el primer ministro asume el control tras la renuncia del directorio del ente regulador

La dimisión en masa del consejo supervisor de la CGA dejó al flamante regulador sin conducción y al descubierto las tensiones políticas entre el primer ministro Gilmar Pisas y el ministro de Finanzas, Javier Silvania. El episodio complica el proceso de reforma del sistema de licencias de juego en la isla caribeña.

Curazao.- El primer ministro de Curazao, Gilmar Pisas, asumió el control directo de la Curaçao Gaming Authority (CGA) luego de la renuncia en bloque de todos los miembros de su directorio a mediados de septiembre. La decisión de los comisionados Shelwyn Salesia, Robert Reijnaert e Ildefons Simon de abandonar el cargo dejó al organismo regulador del juego sin su capa superior de supervisión, apenas unos meses después de que iniciara sus operaciones bajo un nuevo marco legal.

De acuerdo con medios locales, Pisas se reunió con la dirección de la CGA poco después de las renuncias para discutir la situación del sector, aunque al encuentro no asistió el ministro de Finanzas, Javier Silvania, responsable formal del ente. En su lugar participó el asesor gubernamental Caryl Monte. El movimiento refuerza la percepción de que el primer ministro ha tomado las riendas del regulador, en un contexto de creciente presión política sobre Silvania, acusado de abuso de poder y enfrentado públicamente con el alto funcionario Alfonso Trona.

Gilmar Pisas, Primer Ministro de Curazao.

La CGA fue creada este año como sucesora de la antigua Gaming Control Board (GCB) y opera dentro del marco de la nueva Ley de Juegos de Azar (Landsverordening op de Kansspelen, LOK), aprobada en diciembre de 2024. La normativa buscaba modernizar el sistema de licencias, eliminar el modelo de “licencias maestras y sublicencias” y establecer un régimen de control más estricto para los operadores online, con estándares internacionales en materia de transparencia y prevención del lavado de dinero.

Sin embargo, la implementación de la reforma ha enfrentado demoras y cuestionamientos. La renuncia del consejo deja al organismo sin conducción en un momento clave, mientras no se han anunciado reemplazos ni está claro si la CGA cuenta con registro formal ante la Cámara de Comercio, pese a presentarse públicamente como fundación. Esta falta de claridad institucional alimenta dudas sobre la continuidad del proceso de licenciamiento y el cumplimiento de los objetivos de supervisión y credibilidad que el gobierno había prometido.

El sector del juego online representa una de las principales fuentes de ingresos del país, con una contribución estimada entre EUR20m y EUR30m anuales al fisco. Pero la crisis en la CGA amenaza con frenar los esfuerzos por mejorar su reputación internacional, deteriorada tras años de críticas por controles laxos y escasa protección al jugador.

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