Sigue trabada la regulación del juego en Brasil

Las diferencias entre ambas cámaras legislativas dificultan los avances.
Las diferencias entre ambas cámaras legislativas dificultan los avances.

El gigante sudamericano no logra avanzar en la regulación de los juegos de azar mientras prolifera la actividad ilegal.

Brasil.- La legalización del juego en Brasil continúa su engorroso andar mientras la Cámara de Diputados y el Senado analizan los dos proyectos de ley propuestos. La regulación del mercado no avanza, en gran parte, por los desacuerdos que hay en la cantidad de bingos por habitante y en la distribución de los casinos.

Las propuestas tienen puntos en común, como que los casinos serán operados dentro de complejos de ocio construidos para su funcionamiento que contarán con hoteles, gastronomía, espacios para eventos y centros comerciales. Además, coinciden en que el período para la concesión sea de 30 años. Sin embargo, la diferencia que traba su avance es que los diputados no quieren que un grupo empresarial posea dos salas de juego en un sólo estado y quieren que el límite de casinos sea de cinco. En Senadores, no se habla de lo primero y pretenden permitir tres casinos por estado, llegando a un total de 35.

El proyecto que se evalúa en Diputados establece que los bingos tengan concesiones por 20 años y que dependan de la autoridad municipal. Además, que las ciudades con mas de 50 mil habitantes puedan instalar 500 máquinas de videobingo y, las que tengan menos habitantes, hasta 300. Los senadores no estan de acuerdo y buscan evitar que las salas de bingo tengan otros juegos de azar y que sólo haya una sala cada 150 mil habitantes.

Ambas propuestas evalúan despenalizar el popular Jogo do Bicho pero varía quien lo regula. Para diputados tienen que ser los estados quienes concesionen (por 20 años) y supervisen su explotación, mientras que la Cámara Alta busca que sean los gobiernos locales sus encargados.

El presidente Michel Temer se manifestó en contra de las regulaciones pero aseguró que no intervendrá. Sin embargo, aseguran que la posibilidad de engrosar la caja fiscal seduciría al gobierno nacional.

Datos de ONG que apoyan la legalización de los juegos de azar aseguran que el juego ilegal mueve cerca de 20 mil millones de reales (6.400 millones de dólares), al igual que el Jogo do Bicho, que cuenta con 350 mil puntos de venta en todo el país. El movimiento “Arrecada Brasil” estima que el gobierno recaudaría 37 mil millones de realles (12 mil millones de dólares) si se liberara el juego.

El ministro de Turismo, Marx Beltrao, propone una tercera alternativa que liberaría sólo los casinos con complejos integrados. El dinero que recaudaran sería destinado a salud, educación y bienestar social. Beltrao toma como ejemplo el modelo de Singapur, que con un complejo de casinos pudo aumentar el turismo y los ingresos de la actividad y casi los duplicó.