Reino Unido mantiene sin cambios la Horserace Betting Levy
El sector hípico critica la decisión del gobierno luego de una revisión prolongada.
Reino Unido.- El gobierno británico confirmó que la Horserace Betting Levy, el impuesto que financia la industria de las carreras de caballos, se mantendrá sin cambios a pesar de las expectativas del sector. La ministra de Juego, Baronesa Twycross, explicó que la decisión responde a las reformas fiscales previstas en el Presupuesto de Otoño de 2025.
La Horserace Betting Levy es el único impuesto estatal que sostiene un deporte en el Reino Unido. Introducido en 1961 y modernizado en 2017, fija un 10 por ciento sobre los beneficios brutos de las casas de apuestas en carreras británicas, una vez superados los £500.000 (US$ 667.000) de ingresos. En 2025, el impuesto recaudó £108 m (US$ 144 m), frente a los £105 m (US$ 140 m) del año anterior, administrados por el Horserace Betting Levy Board (HBLB) para financiar programas de cría, ciencia veterinaria y bienestar equino.
Argumentos del gobierno y reacción del sector
El Ejecutivo rechazó ampliar el impuesto a las apuestas sobre carreras internacionales, defendiendo que el marco actual ya garantiza una relación sólida entre las apuestas y las carreras británicas. Twycross recordó que la revisión de 2024 concluyó que no era necesario modificar la tasa y reafirmó el compromiso del gobierno con el sector.
“El Gobierno es firme en su apoyo a las carreras. Damos la bienvenida a las iniciativas para mejorar la estructura de gobernanza dentro del deporte, modernizar el calendario y mejorar el bienestar de los caballos. Continuaremos apoyando a la BHA y a los demás actores del sector para lograr estos objetivos”, señaló.
La British Horseracing Authority (BHA) criticó duramente la decisión. Su CEO, Brant Dunshea, lamentó que tras casi tres años de negociaciones se haya concluido que no habrá cambios en la tasa: “Es decepcionante que haya tomado casi tres años determinar que no debe haber cambios en la tasa de la Levy.”
Dunshea añadió: “Durante las largas negociaciones, las carreras británicas se comprometieron con el Gobierno de buena fe, incluyendo la presentación de pruebas claras de una brecha sustancial –y creciente– entre nuestros costos de organizar el deporte y el retorno que recibimos de las apuestas.”
También recordó que, aunque el gobierno reconoció la importancia cultural y económica de las carreras al eximirlas del aumento del impuesto general sobre apuestas, esa medida no se acompañó de un incremento en la Levy. Según la BHA, el retorno que recibe el sector británico es inferior al de otros países: “Mientras las carreras francesas e irlandesas reciben 7,7 y 8,4 por ciento respectivamente, nosotros recibimos menos del 3 por ciento.”
Finalmente, advirtió: “Esto se ve agravado por la falta de reconocimiento de que, al negarse a extender la Levy a las apuestas sobre carreras internacionales, el deporte en Gran Bretaña está financiando a nuestros rivales internacionales, lo que disminuye nuestra posición global.”
La decisión podría profundizar las tensiones entre el sector hípico y la industria del juego, que ya se habían manifestado durante la campaña contra el aumento de impuestos. Internamente, también existen divisiones entre actores como la BHA, el Jockey Club, la Arena Racing Company (ARC) y la Racecourse Association (RCA), cada uno con visiones distintas sobre el futuro del deporte.