Reino Unido debate el impacto del aumento del impuesto al juego en Gibraltar
El gobierno británico se compromete a monitorear las consecuencias de la medida en el territorio autónomo.
Reino Unido.- El Parlamento británico debatió la semana pasada el impacto que tendrá en Gibraltar la subida del Remote Gaming Duty, que pasará al 40 por ciento desde el 1 de abril, y del Remote Betting Duty, que se elevará al 25 por ciento en 2027. La discusión fue impulsada por el diputado Gareth Snell, quien advirtió que un tercio de los ingresos fiscales de Gibraltar proviene del sector del juego y que la medida podría dejar “un enorme vacío en su economía”.
Snell presentó una enmienda al Finance Bill para que se evalúen las consecuencias de la subida impositiva y que los resultados se publiquen antes de abril de 2027, cuando entre en vigor el nuevo gravamen sobre apuestas online. También pidió analizar cómo los cambios podrían afectar al mercado ilegal del juego.
Debate parlamentario
El diputado Alex Ballinger rechazó esa preocupación, argumentando que la amenaza del mercado ilegal suele exagerarse para resistir la regulación. Citó un estudio de la Gambling Commission de 2021, que concluyó que solo una pequeña fracción de jugadores británicos utiliza sitios sin licencia.
Por su parte, Dan Tomlinson, parlamentario por Chipping Barnet, confirmó que el gobierno no modificará el proyecto de ley, pero aseguró que los ministros “monitorearán el impacto del cambio” y mantendrán diálogo con las autoridades de Gibraltar.
Reacción en Gibraltar
Luego del anuncio de la subida fiscal en el presupuesto de otoño, el ministro de Justicia, Comercio e Industria de Gibraltar, Nigel Feetham KC, advirtió que el territorio deberá “hacer las cosas de manera diferente”. Señaló que el aumento es un asunto “de vital importancia” y que puede tener consecuencias directas e indirectas sobre las finanzas públicas.
Feetham recordó que Gibraltar es un “centro internacional de excelencia” para el juego online desde los años 90, gracias a su marco regulador. Sin embargo, alertó que los cambios fiscales del Reino Unido afectarán la manera en que el gobierno local se viene desarrollando y podrían impactar en servicios esenciales como salud y educación. También advirtió que, si las empresas recurren a recortes de personal para mitigar los costos, se verán afectados los ingresos por PAYE y la recaudación corporativa.