Más control en las salas de juego de Aragón, España

Se resalta que la actividad desarrollada es legal y está inspeccionada por la Administración.
Se resalta que la actividad desarrollada es legal y está inspeccionada por la Administración.

La Asociación de Empresarios de Salones de Juego de Aragón (AESA) expuso un comunicado para aclarar la práctica de sus asociados en materia de control de accesos.

España.- Esta semana, la Asociación de Empresarios de Salones de Juego de Aragón (AESA) se dispuso aclarar la práctica de sus asociados en materia de control de accesos a través de un comunicado. El objetivo fue puntualizar y aclarar la práctica de sus asociados en materia de control de accesos tanto de prohibidos como de menores en las salas de juego distribuidas en la geografía aragonesa.

Entre otros puntos, revela que “la actividad que desarrollamos en nuestros establecimientos es legal, importantemente inspeccionada por la Administración, y donde nuestros clientes, todos mayores de edad, capacitados y no autoprohibidos, acuden para divertirse de forma responsable”. Y no duda en acalarar: “La circunstancial presencia de algún menor en determinado establecimiento de juego es totalmente ocasional, habiendo intervenido la propia Brigada de Juego (Policía nacional Adscrita) a requerimiento del salón de juego, en evitación de este tipo de situaciones”.

Para dejar clara la postura de la asociación, el comunicado incluye el siguiente párrafo: “El sector de salones de juego manifiesta su total compromiso con  el cumplimiento de la normativa actual que regula el control de acceso de prohibidos y menores en nuestra comunidad al entender correctos  los fines que persigue y en particular los que hacen referencia a la protección de los menores de edad. Cómo atajar el deseo y voluntad de menores de acceder a recintos a los que tienen limitado su acceso (entre ellos los salones de juego) ya fue objeto de estudio y debate en la legislatura anterior. El resultado derivado de la  colaboración entre la administración y el sector se ha traducido en una muy limitada  y casi testimonial incidencia de este tipo de prácticas  de menores”.