Legislador de Nueva Jersey propone prohibir las microbets
Dan Hutchison asegura que esta práctica fomenta el juego compulsivo y empuja a los jugadores a la adicción.
Estados Unidos.- El legislador de Nueva Jersey, Dan Hutchison, presentó un proyecto de ley que busca prohibir las microapuestas, una modalidad de juego en línea que permite apostar no solo por el resultado de un partido, sino también por cada detalle durante el desarrollo la disciplina en cuestión. La práctica, que se vuelve cada vez mas popular y ya concentra el interés de las principales compañías del sector, despierta preocupación por su potencial adictivo.
El proyecto, identificado como Ley A5971, fue presentado hace unos meses y contempla sanciones económicas de entre US$500 y US$1.000 por cada infracción a las casas de apuestas que ofrezcan este tipo de servicios. La medida llega en un contexto en el que las microapuestas se impulsaron por el uso de inteligencia artificial y la inmediatez de las plataformas digitales para expandirse en el mercado.
Hutchison, abogado especializado en bancarrotas, explicó que la iniciativa surge de su experiencia profesional con personas afectadas por el juego compulsivo. Relató el caso de un cliente que, pese a prometer dejar de apostar, continuó realizando múltiples jugadas en la plataforma FanDuel, lo que terminó por comprometer el pago de su hipoteca y poner en riesgo su vivienda. El legislador calificó las microapuestas como una forma de “juego excesivo e impulsivo” que estimula comportamientos adictivos mediados por la dopamina, y sostuvo que su propuesta busca proteger a los ciudadanos frente a esos riesgos.
Opiniones del sector
El doctor Harry Levant, responsable de políticas de juego en el Public Health Advocacy Institute, advirtió que las microapuestas representan un riesgo para la salud pública, al fomentar decisiones impulsivas y un consumo acelerado difícil de controlar. En cambio, el empresario Steve Maltepes, con años de experiencia en el negocio de las apuestas deportivas, alertó que una prohibición podría tener el efecto contrario: empujar a los jugadores hacia sitios ilegales en el extranjero, reduciendo la recaudación estatal y afectando programas públicos financiados con esos recursos.