La UNRC presenta un estudio sobre el juego online entre los jóvenes
La investigación se realizó en escuelas de la ciudad cordobesa y contó con la participación de casi 300 estudiantes.
Argentina.- La Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC) en articulación con la Defensoría del Pueblo de Río Cuarto, encabezó una investigación para determinar el comportamiento de los jóvenes de la ciudad de la provincia de Córdoba en relación con las apuestas.
El defensor del Pueblo, Daniel Frangie; el decano de Ciencias Económicas, Guillermo Mana; y la rectora de la UNRC, Marisa Rovera, presentaron el pasado 20 de febrero los resultados del informe desarrollado con casi 300 estudiantes de los dos últimos años de siete escuelas secundarias de la ciudad.
La investigación, titulada “Predisposición al juego problemático en adolescentes: evidencia desde la economía experimental y conductual”, demuestra que el 19 por ciento de los jóvenes evaluados presenta indicadores de riesgo o juego problemático. Sin embargo, se puntualiza: “El fenómeno existe, pero aún no presenta rasgos estructurales consolidados”, a la vez que se lo caracteriza como “un problema transversal y contextual”.
El estudio fue realizado por el Laboratorio de Economía Aplicada, centrado en la generación, adaptación y replicación de protocolos internacionales validados para el análisis de conductas económicas en contextos reales.
Uno de los datos más relevantes es la brecha por género. El 37,2 por ciento de los varones se ubica en categoría de riesgo, frente al 5,3 por ciento de las mujeres. La diferencia es de 31,9 puntos porcentuales. En términos relativos, la incidencia observada en varones es aproximadamente siete veces mayor que en mujeres.
“Este resultado no implica estigmatización, pero sí muestra que la predisposición no está distribuida de manera homogénea en la población adolescente. La mayor concentración del riesgo en varones sugiere que factores de socialización y dinámicas grupales podrían estar desempeñando un papel relevante”, señaló el docente investigador de la UNRC Juan Munt, doctor en Desarrollo Territorial, quien lleva adelante este proyecto.
El estudio evaluó patrones de decisión vinculados con la preferencia por recompensas inmediatas, la disposición a asumir riesgos y la consideración de consecuencias futuras. Munt sostuvo: “Los resultados no muestran diferencias estructurales fuertes en impulsividad general entre adolescentes con y sin riesgo. Esto desplaza el foco desde una supuesta ‘generación más impulsiva’ hacia el diseño del entorno digital: alta exposición a estímulos permanentes y facilidad de acceso a plataformas de apuesta. En términos simples: el fenómeno parece estar más asociado al contexto que a una predisposición individual extrema”.
Los investigadores concluyeron que el fenómeno no es marginal dentro de la población escolarizada, otra de las conclusiones indica que “no se explica por una predisposición generacional extrema, sino por la interacción entre vulnerabilidades leves (en el plano conductual) y un entorno digital altamente estimulante”. También indicaron que “existe heterogeneidad territorial que habilita estrategias diferenciadas”. Por otro lado, explicaron que “el problema no aparece consolidado como patrón estructural, lo que abre una ventana preventiva clara” y “la evidencia producida demuestra que es posible desarrollar en el territorio instrumentos conductuales replicables internacionalmente y utilizarlos para orientar políticas públicas basadas en datos”.
La próxima etapa será la realización de mapas de concentración territorial del riesgo. Los investigadores señalaron: “Una segunda etapa permitiría desarrollar mapas de concentración territorial del riesgo, identificando zonas e instituciones donde el fenómeno tiene mayor presencia”, para habilitar “intervenciones focalizadas y evaluables, consolidando un enfoque de política pública basada en evidencia”.
En cuanto al rol del Estado, se sugiere que se trabaje en cuatro aspectos. Uno es el diseño de arquitectura de la elección: límites de gasto y tiempo configurados por defecto en plataformas digitales, aumentando la fricción para apostar y reduciéndola para proteger. El segundo está centrado en la regulación de estímulos: disminución de la intensidad y frecuencia de incentivos digitales dirigidos a adolescentes. En tercer lugar, está la alfabetización económica y digital: fortalecimiento de la comprensión de probabilidades, riesgo y sesgos conductuales en el ámbito educativo y familiar. Y, por último, se propone que se apunte a las intervenciones con evaluación: medidas focalizadas, medibles y revisables y con seguimiento de impacto”.