El nuevo casino de Valencia fue cancelado

El nuevo casino de Valencia fue cancelado

La empresa operadora ARC Resorts de Singapur se echó atrás por «la falta de interés y los impedimentos mostrados por los políticos valencianos», según publicó.

España.- Marina Real Juan Carlos I, puerto deportivo de la ciudad de Valencia, oficialmente terminó su relación con los inversores de ARC Resorts, quienes planeaban un ambicioso complejo de entretenimiento de $1.000 millones de euros ($1.141 millones de dólares). El emprendimiento que pretendía conglomerar un hotel 5 estrellas, un casino y un museo de caballos iba a brindar alrededor de 20.000 puestos de trabajo, lo que implicaría un crecimiento del PIB calculado cerca de los $11.000 millones de euros ($12,55 millones de dólares) en los siguientes cinco años.

Sin embargo, ayer la empresa comunicó su desistimiento alegando que el gobierno regional tuvo «poca capacidad para resolver y facilitar los trámites administrativos». ARC Resorts iba a utilizar el predio donde actualmente se encuentra el lujoso edificio de los Docks y la discoteca Ánimas Puerto. La empresa había calculado que se iba a incentivar la industria del turismo al atraer más de 3 millones de extranjeros al año. La decisión puede significar una gran pérdida para la comunidad valenciana, ya que los inversores de Singapur también se ofrecieron a pagar la deuda del puerto de más de $400 millones de euros ($457 millones de dólares) y continuar incentivando proyectos que actualmente están paralizados, como Parc Sagunt.

Por su parte, el gobierno de Valencia salió a respaldar la decisión y comentó que prefiere que los próximos empresarios puedan adaptarse a las normativas españolas, ya que este proyecto obligaba a cambiar algunas de las reglas de la comunidad respecto al juego. Además, las autoridades admitieron que el desarrollo de espacios privados que incentiven la industria del juego y las apuestas va en contra de la voluntad de la comunidad. El ambicioso proyecto de ARC Resorts también significaba que la empresa extranjera se convertiera en la concesionaria privada de todo el espacio, incluidas las obras ya construidas allí. El Ayuntamiento valenciano describía esto como un monopolio que no estaría bien visto dentro de los negociados españoles.