La legalización de los casinos en Brasil suma un nuevo respaldo jurídico tras un dictamen del Instituto dos Advogados Brasileiros
El IAB aprobó un parecer que sostiene que el decreto de 1946 que prohibió los casinos en Brasil es incompatible con la Constitución de 1988. La entidad considera que el modelo prohibicionista ha fracasado y defiende una regulación basada en la supervisión estatal, la transparencia y la protección de los usuarios.
Brasil.- El debate sobre la legalización de los casinos físicos en Brasil recibió un nuevo respaldo desde el ámbito jurídico. El Instituto dos Advogados Brasileiros (IAB), una de las entidades más tradicionales e influyentes del derecho brasileño, aprobó por mayoría un parecer que sostiene que el Decreto-Ley 9.215 de 1946, que prohibió los casinos y los juegos de azar en el país, es incompatible con la Constitución Federal de 1988.
El documento, elaborado por el abogado Paulo Horn y avalado por la Comisión de Derecho Constitucional del IAB, concluye que la norma vigente desde hace ocho décadas es materialmente incompatible con principios constitucionales como la dignidad de la persona humana, la autonomía privada, la libre iniciativa y la libertad económica.
El dictamen se suma al respaldo del ministro del Supremo Tribunal de Justicia, João Otávio de Noronha, quien en recientes declaraciones manifestó su visión favorable a que se avance en una regulación y legalización del sector.
La posición del IAB suma relevancia en momentos en que el Congreso brasileño continúa debatiendo el Proyecto de Ley 2.234/2022, que propone autorizar y regular los casinos, bingos, jogo do bicho e hipódromos en el país. Además, el entendimiento del IAB podría servir como insumo técnico para eventuales análisis del tema en el Supremo Tribunal Federal (STF).
Un cambio de paradigma
Según el parecer aprobado, la prohibición fue establecida en un contexto histórico muy diferente al actual y basada en criterios que hoy no encontrarían sustento constitucional.
“La fundamentación del decreto revela una opción normativa fundada en categorías valorativas abstractas, históricamente situadas y desprovistas de densidad jurídica suficiente para legitimar la restricción de libertades fundamentales”, afirmó Horn durante la presentación del documento.
Para el IAB, las preocupaciones actuales vinculadas al juego y al endeudamiento de la población no justifican la continuidad de una prohibición absoluta, sino la adopción de un marco regulatorio robusto que garantice transparencia, fiscalización y protección de los usuarios.
Críticas al modelo prohibicionista
Uno de los argumentos centrales del parecer es que la prohibición de los casinos no logró cumplir su objetivo. En ese sentido, el documento sostiene que “el modelo prohibicionista se mostró, a lo largo del tiempo, estructuralmente ineficaz, no siendo capaz de eliminar la actividad, sino apenas de desplazarla hacia la clandestinidad y hacia ambientes informales y transnacionales”.
Según la comisión, este escenario genera una pérdida de control por parte del Estado, reduce las posibilidades de protección al consumidor y favorece el crecimiento de mercados paralelos.
El texto también cuestiona la vigencia de la prohibición desde la perspectiva del Derecho Penal moderno. De acuerdo con el análisis, “la prohibición absoluta de la actividad no identifica un bien jurídico específico, concreto y directamente tutelado que justifique la intervención penal”, por lo que la medida constituiría una manifestación de “derecho penal simbólico”.
El posicionamiento del IAB se suma a las voces que impulsan la modernización del marco regulatorio del juego en Brasil y refuerza los argumentos jurídicos a favor de la apertura de un mercado regulado de casinos físicos.
El parecer también destaca que la legislación brasileña ha evolucionado en los últimos años con la aprobación de las leyes 13.756/2018 y 14.790/2023, que reconocieron la licitud de determinadas modalidades de apuestas sujetas a supervisión estatal. Para los autores del documento, esta evolución demuestra “la superación progresiva del paradigma prohibicionista” y evidencia la incompatibilidad de la prohibición de los casinos con el actual orden constitucional brasileño.