El ministro de Salud brasileño se alinea con Lula y también propone prohibir la publicidad de apuestas

El ministro de Salud brasileño se alinea con Lula y también propone prohibir la publicidad de apuestas

Alexandre Padilha refuerza la postura del gobierno al calificar el juego online como un problema de salud pública y sugiere restricciones severas a la promoción de las plataformas de apuestas, en sintonía con el endurecimiento discursivo de Luiz Inácio Lula da Silva.

Brasil.- A pocos días de que Luiz Inácio Lula da Silva endureciera su discurso contra las plataformas de apuestas online, incluso deslizando la posibilidad de una prohibición total, el gobierno suma una nueva voz de peso en la misma línea. El ministro de Salud, Alexandre Padilha, defendió avanzar hacia restricciones severas a la publicidad del sector, trazando un paralelismo con la prohibición vigente en contra de los cigarillos.

Durante declaraciones recientes en São Paulo y en entrevistas radiales, Padilha aseguró que el crecimiento de las apuestas online debe ser abordado como un problema sanitario. “Para mí, hoy el problema de las apuestas es un problema de adicción de la misma dimensión que fue el del cigarrillo”, afirmó, al tiempo que remarcó la necesidad de replicar estrategias regulatorias que en el pasado buscaron reducir el consumo de tabaco.

En este sentido, el ministro propuso ir más allá de las medidas ya adoptadas, como la prohibición del acceso de menores a las plataformas y avanzar en el Congreso con normas que limiten fuertemente la exposición publicitaria. “Es necesario dar un paso más, tratando las mismas reglas que el cigarro, prohibiendo la publicidad y reduciendo el acceso”, sostuvo.

Las declaraciones refuerzan el cambio de tono dentro del Ejecutivo brasileño, que en los últimos días elevó la presión sobre la industria del juego online. En línea con lo expresado por Lula, quien vinculó el auge del sector con problemas económicos y sociales, Padilha puso el foco en los riesgos de adicción y en la masificación de la publicidad, especialmente en entornos deportivos.

El paralelismo con la industria tabacalera no es casual. Según el ministro, la experiencia de restringir la promoción del cigarrillo demuestra que este tipo de medidas puede tener un impacto significativo en la reducción del consumo.

Mientras tanto, el gobierno brasileño ya ha puesto en marcha algunas herramientas para mitigar los efectos del juego problemático, como programas de atención dentro del sistema público de salud y mecanismos de autoexclusión para usuarios. Sin embargo, desde el Ministerio de Salud consideran que estas iniciativas resultan insuficientes frente a la magnitud del fenómeno.

Sin embargo, el endurecimiento del discurso oficial encontró una rápida respuesta por parte de la industria. El Instituto Brasileño de Juego Responsable (IBJR) salió al cruce de las declaraciones presidenciales y defendió el modelo regulado como una “barrera clave” frente al mercado ilegal. Desde la entidad advirtieron que una eventual prohibición no eliminaría la demanda, sino que empujaría a los usuarios hacia operadores clandestinos.

Según datos del propio instituto, alrededor del 51 por ciento del mercado de apuestas en Brasil aún opera fuera del sistema regulado, lo que representa un volumen cercano a R$40.000m (US$7.840m) anuales y pérdidas fiscales millonarias. En este contexto, el IBJR insistió en que fortalecer el segmento legal resulta fundamental para reducir la oferta ilegal y garantizar la protección del consumidor.

Asimismo, la organización relativizó el impacto del juego en el endeudamiento de los hogares y destacó que el gasto en apuestas representa una porción menor del consumo familiar. También subrayó que las plataformas reguladas operan bajo estrictos controles, incluyendo límites de depósito, herramientas de autoexclusión y mecanismos de verificación de identidad para impedir el acceso de menores.

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