5 líderes – 1 pregunta: Impuestos en LatAm, regulación y el desafío de los mercados de apuestas ilegales
Cinco referentes de la industria en la región comparten su visión acerca de los recientes aumentos impositivos en el sector y sobre el dilema entre mayor regulación y la lucha para evitar que el mercado de apuestas ilegales siga creciendo.
Reporte especial.- En los últimos años, impulsada por la digitalización y el mayor uso de dispositivos móviles, la industria del juego ha crecido con fuerza en todo el mundo.
Latinoamérica no permaneció ajena a este crecimiento y, de la mano del crecimiento de la industria, llegaron nuevas regulaciones, mayores cargas fiscales y un debate en el sector: ¿hasta qué punto se puede gravar sin empujar a los jugadores hacia el mercado ilegal?
Frente a ese dilema, Focus Gaming News reunió para esta nueva edición de “5 líderes – 1 pregunta” a cinco referentes de la industria en LatAm y les planteó una cuestión clave: ¿los recientes aumentos en los impuestos al juego están fortaleciendo el mercado regulado o empujando a los jugadores de vuelta al mercado negro? ¿Qué nivel impositivo representa el equilibrio adecuado en América Latina: suficiente para generar ingresos públicos sin restar competitividad a los operadores regulados frente a los sitios offshore?
Los participantes, en esta ocasión, fueron: Carlos Fonseca Sarmiento, CEO de Gaming LatAm; Miguel Ángel Ochoa Sánchez, presidente de la Asociación de Permisionarios y Proveedores de la Industria del Entertenimiento y Juegos de Apuesta en México (AIEJA); Cecilia Valdés, presidente de la Asociación Chilena de Casinos de Juego (ACCJ); Tatiana María Vásquez, abogada especializada en regulación del juego y socia de la firma Vásquez & Asociados; and Ramiro Atucha, fundador de Atucha Advisory.
Presión fiscal y distorsión del mercado
Para Carlos Fonseca Sarmiento, CEO de Gaming LatAm, los aumentos excesivos de impuestos al juego suelen producir el efecto contrario al que buscan: fortalecen el mercado negro en lugar del mercado regulado. «Esto no es ideología, es economía básica. Una de las reglas de manual para expandir el mercado ilegal es imponer impuestos irrazonables», afirma.
Según Fonseca Sarmiento, el poder tributario del Estado no es absoluto ni ilimitado, y afirma: «Sus abusos y excesos son controlados por los principios constitucionales como la reserva de ley, la igualdad tributaria y la prohibición de confiscatoriedad. En América Latina, lamentablemente, los dos últimos se incumplen con frecuencia. Muchas veces los legisladores desconocen la naturaleza técnica del juego online y terminan creando esquemas tributarios absurdos: gravan actividades que tienen la misma naturaleza de forma distinta o diseñan impuestos que hacen imposible competir con los sitios offshore».
«El problema es que el juego online es comercio digital global. Si un país exige impuestos demasiado altos al operador —o incluso al jugador—, los operadores se van al mercado negro y los jugadores los siguen con un clic».
«Por eso la regulación inteligente entiende algo muy simple: hay que regular lo estrictamente necesario para atraer a los operadores al mercado formal. Cuando los impuestos se vuelven excesivos, el regulador termina empujando a la industria fuera del sistema que él mismo creó».
«En mi opinión, el impuesto al juego debería tener una lógica compensatoria, no confiscatoria. Es razonable que el Estado cubra los costos adicionales de supervisión que genera esta actividad nueva. Pero convertir al juego en una especie de ‘Papá Noel fiscal’, del cual se espera que financie todo lo que el Estado no logra recaudar con los impuestos ordinarios, suele terminar mal».
«El equilibrio correcto es sencillo de explicar: una tasa lo suficientemente moderada para que operar legalmente sea más atractivo que operar en el mercado negro. Cuando se entiende eso, gana el Estado, gana la industria y gana la transparencia del mercado».
En esa misma línea, Miguel Ángel Ochoa Sánchez, presidente de AIEJA, agrega: «Ahogar a nuestro sector con más impuestos, conlleva, paradójicamente, a menor recaudación, fomentando una migración de jugadores que contribuyen a la hacienda nacional y estatal, hacia plataformas no reguladas».
El presidente de AIEJA cree que esta situación no solamente fortalece el mercado negro, con todos los peligros que esto signifique, sino que también debilita aún más a las empresas que operan de manera legal, imponiendoles una competencia desleal. «La Constitución mexicana es clara: el impuesto tiene que ser proporcional y equitativo. Las autoridades hacendarias tienen que encontrar el equilibrio adecuado para poder tener una actividad económica sostenible y beneficiosa para todos», afirma.
Estabilidad y previsibilidad: las claves para un mercado más saludable
Para Cecilia Valdés, presidenta de la ACCJ, todavía es temprano para afirmar que los aumentos de impuestos estén fortaleciendo el mercado regulado o empujando a los jugadores hacia el mercado negro. Valdés opina que, realidad, los mercados siguen buscando su punto de equilibrio.
Valdés dice: «Incluso en Europa, con años de experiencia, el ajuste entre recaudación fiscal y competitividad del mercado legal sigue en evolución. América Latina va algunos pasos atrás. Hoy es clave observar cómo se están configurando países como Colombia, Perú y Brasil, que están marcando el ritmo de la región en términos de regulación e impuestos».
Sobre la situación en Chile, que está en pleno proceso de regulación del juego online, la presidenta de la ACCJ cree que será especialmente importante seguir con atención esa experiencia regional y entender cómo se va definiendo ese equilibrio. «Pero tan importante como la tasa misma, es la estabilidad: las reglas deben ser claras y predecibles. Si se fija un impuesto, este debe mantenerse en el tiempo y no ir cambiando según las prioridades o el color político del gobierno de turno. Al final, lo más importante es generar certeza sobre las condiciones del mercado, para que tanto los operadores como el Estado sepan a qué atenerse en una industria dinámica, atractiva y altamente competitiva», agrega.
Un modelo fiscal adecuado y garantías de competitividad
Tatiana María Vásquez, abogada especialista en regulación del juego explica que los recientes aumentos en la carga fiscal en América Latina, lejos de fortalecer el mercado regulado, «están ampliando la brecha frente al mercado ilegal». Vásquez dice: «Cuando los impuestos se estructuran sobre bases gravables inadecuadas se distorsiona el modelo de negocio y se encarece artificialmente la operación legal, incentivando la migración de jugadores hacia plataformas offshore».
Para ella, el equilibrio correcto no está en una tasa específica, sino en un diseño técnico adecuado: «gravar el ingreso real del operador (GGR), con cargas razonables, estables y previsibles. Solo así se garantiza competitividad, canalización del mercado y, en última instancia, un recaudo público sostenible».
Por su parte, Ramiro Atucha, fundador de Atucha Advisory dice: «Cuando el regulador sube impuestos y controles, no está atacando al mercado negro, lo está subsidiando. Cada punto de carga adicional sobre el licenciado ensancha la brecha de competitividad, y el jugador migra. Brasil lo muestra en tiempo real: el mercado legal pasó del 55 por ciento al 45 por ciento en tres meses, y hoy más de la mitad de las apuestas online ocurren fuera del marco regulado.
Para Atucha, el offshore no paga impuestos, no verifica identidad y ofrece cuotas que ningún licenciado puede igualar, y concluye: «La tasa correcta no es un número universal, y mucho menos el GGR nominal que los gobiernos muestran para parecer competitivos. Lo que importa es la carga efectiva total, que en Brasil ya supera el 40 por ciento sumando contribuciones sociales, impuesto al jugador, tasas de fiscalización y cumplimiento. Ese es el número que el offshore no paga, y el único que el jugador termina sintiendo en las cuotas».