El gobierno brasileño admite dificultades para prohibir las apuestas y apunta a una regulación con mayor carga fiscal

José Guimarães, ministro de Relaciones Institucionales de Brasil.
José Guimarães, ministro de Relaciones Institucionales de Brasil.

El ministro de Relaciones Institucionales, José Guimarães, aseguró que el Congreso no acompañaría una prohibición total, en medio del endurecimiento del discurso de Luiz Inácio Lula da Silva contra el juego online y el proyecto de ley que busca prohibir a la industria.

Brasil.- En un contexto de creciente presión política sobre el juego online, el Gobierno brasileño comenzó a reconocer los límites reales para avanzar hacia una prohibición total de las apuestas. El flamante ministro de Relaciones Institucionales, José Guimarães, afirmó que el Congreso Nacional solo estaría dispuesto a discutir una mayor regulación del sector, pero no su eliminación.

Durante su primera conferencia de prensa en el Palacio del Planalto, el funcionario fue explícito sobre las dificultades políticas: “Lo que siento en el Congreso es que están dispuestos a regular, pero no a terminar con las apuestas. Tenemos que considerar la correlación de fuerzas”, señaló.

Las declaraciones introducen un matiz relevante frente a la postura más dura expresada recientemente por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien llegó a plantear la posibilidad de cerrar las plataformas de apuestas e incluso manifestó que si dependiera de él, ese sería el camino a seguir. En este sentido, Guimarães admitió que cualquier iniciativa en esa dirección dependerá del equilibrio político en el Poder Legislativo.

Más aún, la actual correlación de fuerzas al interior del Poder Legislativo frenaría cualquier avance al proyecto presentado por el diputado oficialista, Pedro Uczai, que propone la prohibición total y absoluta de las apuestas de cuota fija en todo el territorio nacional.

Regulación y presión fiscal, en el centro del debate

Lejos de una prohibición inmediata, el Gobierno parece inclinarse por avanzar con nuevas medidas regulatorias y fiscales. Guimarães defendió la imposición de tributos sobre las empresas del sector y confirmó que el Ejecutivo prepara un paquete de acciones para contener el endeudamiento de las familias, fenómeno que vinculan con el crecimiento de la actividad.

“El tema está en discusión en el Gobierno, pero el Congreso, por lo que percibo, solo tiene interés en regular”, insistió el ministro.

En esa línea, evitó detallar las medidas en análisis, aunque dejó en claro que estarán alineadas con la estrategia económica y social del Poder Ejecutivo. También calificó a las apuestas como “uno de los peores males de la República” y advirtió sobre comportamientos problemáticos de los usuarios, como el uso de recursos destinados al pago de deudas.

Un escenario político condicionado

Las declaraciones del nuevo ministro refuerzan la idea de que, pese a la ofensiva impulsada desde sectores del oficialismo, incluido el reciente proyecto legislativo para prohibir la actividad, el futuro del mercado estará determinado por la capacidad de negociación dentro del Congreso.

Guimarães, quien hasta hace pocos días se desempeñaba como líder del Gobierno en la Cámara de Diputados, mantiene vínculos tanto con bloques de izquierda como con el denominado “Centrão”, un espacio clave en la construcción de mayorías y que, según distintas fuentes, se muestra reticente a una posible prohibición de la industria.

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