Comités y clubes deportivos de Brasil mantienen inmovilizados cerca de US$52m provenientes de las apuestas deportivas
A un año de la regulación del mercado, diversas entidades deportivas optaron por no utilizar los fondos transferidos por las casas de apuestas en 2025 ante la falta de una ordenanza específica del Ministerio de Hacienda que brinde seguridad jurídica sobre su aplicación.
Brasil.- Un año después de que Brasil pusiera en marcha la regulación de las apuestas deportivas, una parte significativa de los recursos destinados al deporte sigue sin ejecutarse. Según estimaciones del portal Máquina do Esporte, entre R$250m (US$46m) y R$280m (US$52m) transferidos por las operadoras de apuestas a entidades deportivas permanecen inmovilizados, a la espera de mayor claridad normativa por parte del gobierno federal.
Los fondos, previstos en el artículo 30 de la Ley 13.756/2018, podrían haberse destinado a programas de fomento deportivo, preparación de atletas, participación en competencias nacionales e internacionales y mantenimiento de infraestructura. Sin embargo, por cautela o por interpretaciones divergentes sobre el marco regulatorio, las entidades beneficiarias optaron por no ejecutar los recursos durante 2025.
Entre los organismos alcanzados por la legislación se encuentran el Comité Olímpico de Brasil (COB), el Comité Paralímpico Brasileño (CPB), el Comité Brasileño de Clubes (CBC), el Comité Brasileño de Clubes Paralímpicos (CBCP), la Confederación Brasileña del Deporte Universitario (CBDU), la Confederación Brasileña del Deporte Escolar (CBDE) y el Comité Brasileño del Deporte Máster (CBEM).
Desde la Secretaría de Premios y Apuestas del Ministerio de Hacienda (SPA/MF) recuerdan que las transferencias están plenamente respaldadas por la ley. Además, subrayan que la normativa permite a las entidades utilizar los recursos libremente, sin exigencias de rendición de cuentas sobre su destino. La ordenanza 41/2025 establece que los pagos deben realizarse de forma mensual y directa desde las operadoras hacia los beneficiarios, y el organismo aclara que no es competencia del ministerio definir cómo debe gastarse el dinero ni está prevista una nueva reglamentación sobre ese punto.
No obstante, el criterio no es compartido por todos los beneficiarios. El COB recibió en 2025 un total de R$95,52m (US$17.7m), pero decidió no utilizarlos. Marcelo Vido, director de operaciones del comité, señaló que la entidad aguarda una definición formal del gobierno federal que establezca la naturaleza y la forma de uso de esos fondos, mientras mantiene conversaciones con otros comités y autoridades para garantizar una aplicación eficiente en el desarrollo del deporte olímpico.
Una postura similar adoptó el CPB, que recibió cerca de R$57m (US$10.5m) durante el mismo período. Su director jurídico, Paulo Losinskas, explicó que la entidad optó por una posición de cautela al tratarse del primer año de transferencias y ante la necesidad de que la regulación “madure”. Otras organizaciones, como el CBC, CBCP, CBDE, CBDU y CBEM, también mantienen los recursos invertidos en fondos financieros mientras esperan una orientación más clara.
A la indefinición sobre el uso del dinero se suma otra preocupación: la falta de mecanismos efectivos de control sobre los montos transferidos por las operadoras. Al no tener acceso al secreto fiscal de las empresas, las entidades dependen de la información declarada por las propias casas de apuestas. En el caso del COB, de las 81 operadoras habilitadas en el país, solo 70 realizaron los pagos correspondientes, mientras que 11 aún no cumplieron con las transferencias previstas.
Frente a este escenario, los dirigentes de los comités planean solicitar audiencias con la SPA/MF y con la Secretaría Nacional de Apuestas Deportivas y de Desarrollo Económico del Deporte, a través del recientemente creado Consejo Nacional de los Comités Deportivos (CNCE). El objetivo será avanzar en una mayor seguridad jurídica y en mecanismos de supervisión que permitan destrabar el uso de recursos clave para el sistema deportivo brasileño.