AJALaR en alerta: crisis en la provincia de La Rioja debido al no pago de los premios de quiniela

Ramón Vera, titular de AJALaR.
Ramón Vera, titular de AJALaR.

Demoras de hasta 15 días en el cobro de premios de la quiniela generan pérdida de confianza, caída de la recaudación entre 20 y 30 por ciento y el cierre de al menos tres agencias. Desde AJALaR advierten que la situación empuja a los apostadores al mercado clandestino, que ya acapara el 80 por ciento de las operaciones en la provincia.

Argentina.- La Administración de Juegos de Azar de La Rioja (AJALaR) atraviesa su peor crisis de credibilidad en años. Los apostadores que ganan en la quiniela oficial esperan entre 14 y 15 días, y en algunos casos más de 30, para cobrar premios que, por ley, deberían abonarse de inmediato. La razón no está en una demora administrativa del organismo, sino en una decisión política y financiera del Ministerio de Hacienda provincial.

Ramón Vera, administrador de AJALaR, lo explicó sin rodeos en declaraciones recogidas por medios locales: “Toda recaudación se deposita en la cuenta del Gobierno y es el Ministerio de Hacienda el que decide qué se paga y cuándo”. Y agregó un dato histórico que alarma al sector: “Nunca había ocurrido en gestiones anteriores”.

Los fondos de la quiniela ingresan automáticamente a la cuenta única del Estado. Allí, el contador Fabián Blanco y el Poder Ejecutivo provincial priorizan el pago de sueldos públicos, salud y policía. Los premios de los apostadores quedan en la cola. Cuando los premios acumulados superan la liquidez disponible en ese momento, la demora se agrava. Vera reconoció que desde AJALaR se realizaron gestiones para agilizar los pagos, pero hasta ahora sin respuestas concretas.

El impacto en la industria del juego

La situación ya tiene consecuencias concretas y medibles, según denuncian los propios trabajadores del sector y los dueños de agencias:

  • Caída de la recaudación: Entre 20 y 30 por ciento interanual, producto de la crisis económica y, sobre todo, de la competencia desleal del juego clandestino, que, según estiman desde el sector, hoy controla aproximadamente el 80 por ciento del mercado riojano.
  • Cierre de agencias: Al menos tres locales de quiniela bajaron sus persianas en las últimas semanas. Para los agencieros, el negocio depende de la confianza del jugador: si el cliente no cobra cuando gana, deja de jugar.
  • Migración masiva al juego ilegal: Mientras la quiniela oficial demora hasta dos semanas, el circuito clandestino paga al día siguiente y sin trámites. La lógica del apostador es implacable: prefiere lo ilegal antes que convertirse en acreedor del Estado.

Los reclamos de los jugadores se multiplicaron en los últimos días. Hay denuncias de trámites iniciados en marzo que aún no tienen respuesta. “Para jugar no hay espera, pero para cobrar sí”, sintetizan con bronca los damnificados. La confianza, pilar fundamental de cualquier sistema de juegos de azar, se está resquebrajando.

Vera fue claro al señalar la única salida estructural posible: que AJALaR administre directamente sus propios recursos, fuera de la cuenta única del Gobierno. De esa forma, los premios se pagarían en tiempo y forma, sin depender de las urgencias fiscales del Ejecutivo. Es una medida técnica, viable y que existe en otras provincias. Sin embargo, la provincia de La Rioja , sumida en una crisis económica, necesita cada peso disponible para cubrir sus obligaciones más inmediatas. Los fondos del juego se convirtieron, de facto, en una caja indispensable para el gobierno provincial para hacer frente a los gastos corrientes del Estado.

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