Los trabajadores del juego en Navarra protestan por despidos tras el nuevo reglamento
Integrantes de UTSAJU se manifestaron frente al Parlamento foral. Afirman que cerca de 300 trabajadores se verán afectados por la normativa.
España.- Decenas de trabajadores de la Unión de Salones de Juego de Navarra (UTSAJU) se concentraron frente al Parlamento foral de Navarra para alzar su voz contra el nuevo Reglamento General de los Juegos y Apuestas, aprobado por el Gobierno de Navarra el pasado 26 de febrero. La normativa, que regula horarios y funcionamiento de los locales de juego, ha desatado una ola de críticas por parte del sector, que ahora denuncia los primeros despidos y advierte sobre el cierre inminente de salones, con una proyección de hasta 100 empleos perdidos en el corto plazo.
El portavoz de UTSAJU, Carlos Sola, fue contundente al señalar las consecuencias del reglamento: «Ya ha empezado a haber despidos y se piensa que en un corto plazo se van a ir cerrando salones». Según explicó, el sector emplea estacionalmente hasta 300 personas, y los recortes horarios impuestos por el Gobierno –que fijan el cierre de los salones de juego a las 0:30 horas, mientras los bingos pueden operar hasta las 3:00– están asfixiando a las empresas. «Los despidos van a ser procedentes porque las empresas no tienen la culpa de que el Gobierno recorte los horarios», afirmó Sola, quien lamentó que los trabajadores afectados queden «a la calle y cobrando el mínimo».
Durante la protesta, los asistentes exhibieron pancartas con mensajes como ‘Chivite apuesta por nuestra miseria’ y ‘Gobierno PSN-Geroa Bai-Contigo Zurekin no escucha a los trabajadores’, reflejando su frustración con la gestión de la presidenta María Chivite y su equipo. Sola destacó una «incoherencia» en la normativa: «Es discriminatorio totalmente que los bingos puedan permanecer abiertos más tiempo». Para el portavoz, esta diferencia evidencia un «trato de favor» hacia los dos salones de bingo de Pamplona, propiedad de una misma empresa, mientras los salones de juego se convierten en «cabeza de turco».
El Reglamento General de los Juegos y Apuestas fue presentado como un avance para unificar la normativa dispersa y alinear a Navarra con estándares europeos. Sin embargo, desde su aprobación, ha enfrentado una fuerte resistencia. UTSAJU ya ha recurrido el decreto ante la justicia, respaldándose en informes jurídicos, políticos, sanitarios y policiales que, según Sola, avalan su postura. «A ver si tenemos suerte y el juez da un paso atrás para que se mantengan los trabajos», expresó con cautela.
La falta de diálogo con el Ejecutivo también fue un punto crítico en la protesta. Sola reveló que solicitaron reuniones con Chivite sin obtener respuesta, aunque sí lograron exponer su caso ante los grupos parlamentarios, quienes, según él, coincidieron en la incoherencia del cambio horario. Un trabajador afectado añadió: «Es injusto que al bingo, que tiene la misma actividad que nosotros, le permitan estar hasta las tres, y toda la gente que deja de estar en nuestros salones puede ir ahí a hacer lo mismo. No nos dan una explicación clara».
La Asociación Española de Empresarios de Salones de Juego y Recreativos (ANESAR) también ha cerrado filas con los trabajadores navarros. El pasado 27 de marzo, su presidente, José Vall, anunció que respaldarán acciones legales contra el Decreto Foral 15/2025, al que calificaron como una medida «impuesta sin negociación» que genera incertidumbre en empresas y empleados. ANESAR critica que el Gobierno haya ignorado las recomendaciones del Consejo de Navarra y las voces del sector, que en 2023 movió EUR298,29men la región.
Mientras el Ejecutivo defiende la norma como una herramienta de protección a menores y colectivos vulnerables, los trabajadores y empresarios insisten en que se trata de una decisión arbitraria que favorece a unos sobre otros sin justificación. «No queremos un trato de favor, solo las mismas normas que otros negocios similares», subrayó Sola en febrero, cuando UTSAJU ya acusó al Gobierno de «mala fe» y de poner en riesgo a más de 100 familias.