Juegos de azar en Uruguay: el canal físico sostiene el liderazgo frente al crecimiento digital en adultos jóvenes 

Juegos de azar en Uruguay: el canal físico sostiene el liderazgo frente al crecimiento digital en adultos jóvenes 

Un estudio de la consultora Usina sobre la Percepción Ciudadana sobre los Juegos de Azar y las Apuestas en Uruguay analiza la composición del público apostador, los canales de preferencia y la percepción de los ciudadanos frente a la industria.

Datos clave:

  • El 82 por ciento de los adultos uruguayos participó alguna vez en juegos de azar o apuestas.
  • El canal presencial concentra al 68 por ciento de los jugadores, frente al 12 por ciento del juego online.
  • La preferencia por plataformas digitales alcanza su máximo entre los adultos de 30 a 44 años, con un 21 por ciento.
  • El 12 por ciento de los jóvenes de 18 a 29 años declara apostar más de lo que puede perder con cierta regularidad.
  • El 90 por ciento de los jugadores considera que las opciones disponibles en su entorno cuentan con autorización oficial.

El juego tiene una presencia extendida entre los adultos uruguayos, aunque el mercado mantiene una marcada dependencia de los canales tradicionales. La encuesta de Usina también identifica diferencias relevantes en la adopción digital, la frecuencia de juego y la exposición a conductas de riesgo según edad, nivel socioeconómico y lugar de residencia.

Uruguay.- El mercado uruguayo de juegos de azar muestra un nivel de madurez y penetración elevado dentro de la población adulta. Según la encuesta sobre Percepción Ciudadana sobre los Juegos de Azar y las Apuestas elaborada por la consultora Usina, a partir de una muestra de 500 casos representativos del país relevados entre el 21 y el 24 de agosto de 2026, el 82 por ciento de los adultos uruguayos ha participado en apuestas o juegos de azar en algún momento de su vida. El perfil del apostador refleja una ligera prevalencia masculina (86 por ciento en hombres frente al 78 por ciento en mujeres) y un crecimiento correlativo con la edad, alcanzando su pico entre los 45 y 59 años con un 88 por ciento de experiencia de juego.

Fuente: Dirección Nacional de Loterías y Quinielas.

En lo que respecta a la distribución por canales de distribución y venta, la presencialidad mantiene un dominio claro sobre el ecosistema de apuestas. El 68 por ciento de la población jugadora opera exclusivamente por la vía física tradicional, mientras que el juego online se ubica en un 12 por ciento, y la interacción omnicanal representa el 8 por ciento. No obstante, la segmentación demográfica marca la dinámica de adopción tecnológica: el segmento de 30 a 44 años es el que registra la mayor preferencia por las plataformas digitales (21 por ciento), al tiempo que el canal presencial alcanza el 82 por ciento de adopción entre los mayores de 60 años. Asimismo, la combinación de canales digitales y físicos es más habitual en los sectores de menor nivel socioeconómico.

Fuente: Dirección Nacional de Loterías y Quinielas.

En términos de frecuencia de consumo y pautas de comportamiento, la recurrencia esporádica, con lapsos de seis meses o más entre apuestas, abarca al 39 por ciento del público. No obstante, se observan asimetrías geográficas significativas: la frecuencia de juego diario es prácticamente marginal en la capital, Montevideo (1 por ciento), pero asciende al 11 por ciento en las localidades del interior del país.

Fuente: Dirección Nacional de Loterías y Quinielas.

Desde la perspectiva de la responsabilidad social y la gestión de riesgo, los indicadores de comportamiento financiero muestran que el 83 por ciento de los apostadores afirma no haber comprometido montos superiores a sus posibilidades en el último año. Pese a ello, las franjas de menor edad y los estratos socioeconómicos más vulnerables concentran la mayor exposición a conductas problemáticas. Un 12 por ciento de los jóvenes de entre 18 y 29 años declara apostar más de lo que puede perder con cierta regularidad y un 13 por ciento de este mismo grupo etario reconoce haber experimentado una tolerancia progresiva o escalada en los montos apostados para mantener el nivel de gratificación.

Fuente: Dirección Nacional de Loterías y Quinielas.

En cuanto al acceso al crédito y al cumplimiento de obligaciones básicas, el 93 por ciento de los jugadores sostiene no haber recurrido al endeudamiento para sostener la actividad. Sin embargo, el recurso a préstamos para financiar el juego aparece fuertemente asociado al nivel socioeconómico bajo, donde alcanza un 12 por ciento, mientras que registra cero en los estratos altos. Por su parte, un 3 por ciento de los encuestados admite haber desatendido el pago de gastos habituales del hogar para destinar esos recursos a las apuestas.

Respecto al marco regulatorio y la legalidad de la oferta, el 90 por ciento de los usuarios afirma que las opciones comercializadas en su entorno cuentan con autorización oficial. Aun así, la falta de certeza sobre la legalidad de la oferta se eleva al 11 por ciento en el segmento de 18 a 29 años y al 8 por ciento en el nivel socioeconómico bajo.

Fuente: Dirección Nacional de Loterías y Quinielas.
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