DATA.BET sobre los esports en América Latina: de la pasión local a la influencia global
Con profundas raíces culturales, la conexión con el fútbol y un mercado de apuestas en proceso de regulación, Latinoamérica se está convirtiendo rápidamente en un líder global en esports, sostienen los expertos de DATA.BET, Bogdan Holovnov y Mykola Shymko.
Opinión.- En los últimos años, América Latina ha emergido como una de las regiones de más rápido crecimiento en el mundo de los esports. Con su mezcla de fanáticos apasionados, íconos culturales y una población joven y móvil, LatAm se ha convertido en un ecosistema destacado donde los esports son un fenómeno social. Desde las favelas de Brasil hasta los cibercafés de Ciudad de México, los esports se han transformado en un estilo de vida y en un camino de desarrollo para comunidades enteras. Los expertos de DATA.BET, Bogdan Holovnov, jefe de Esports, y Mykola Shymko, gerente de operaciones de Esports, ofrecen un análisis profundo sobre cómo evoluciona este mercado y qué impulsa su crecimiento.
“Los esports aquí reflejan la cultura, la historia y la accesibilidad”, explica Bogdan. “Algunos títulos triunfan por su legado, otros por ser accesibles, y juntos crean un mercado diverso, único en el mundo”. Desde el legado de Counter-Strike en Brasil hasta el auge de League of Legends y la accesibilidad de Free Fire, la región ha desarrollado una audiencia apasionada y un ecosistema de apuestas en crecimiento que los operadores no pueden ignorar.
Disciplinas populares y raíces culturales
Counter-Strike sentó las bases históricas de los esports en América Latina. En los años 2000, Brasil se convirtió en una de las mayores escenas de CS 1.6 fuera de Europa. Los torneos locales en cibercafés reunían a miles de jugadores, y la creación de MIBR (Made in Brazil) en 2003 transformó rápidamente al equipo en un símbolo nacional. En 2006, MIBR ganó la ESWC en París, derrotando a los favoritos europeos, lo que se convirtió en el primer gran trofeo internacional de la región. En 2016–2017, otro equipo brasileño conquistó dos Majors (MLG Columbus y ESL One Cologne), mientras que Marcelo “coldzera” David fue elegido el mejor jugador del mundo por HLTV dos años consecutivos. En 2018, la marca MIBR regresó firmando a las estrellas campeonas de años anteriores, y la popularidad de Counter-Strike creció aún más gracias a íconos del fútbol como Neymar y Casemiro, que se unieron activamente al movimiento de los esports.
League of Legends se convirtió en el principal impulsor del profesionalismo en los esports después de Counter-Strike. Riot Games comenzó a invertir en LATAM en 2013, creando dos ligas regionales (LAN y LAS), que luego se fusionaron en la Liga Latinoamérica (LLA) con un estudio central en México en 2019. Mientras tanto, el CBLOL de Brasil se consolidó como una de las ligas regionales más fuertes fuera de las principales regiones globales. Su transición al modelo de franquicia en 2021 atrajo a grandes inversores, clubes y contratos estables para los jugadores.
Free Fire se transformó en un fenómeno popular. Gracias a su accesibilidad en teléfonos inteligentes económicos, abrió la puerta de los esports a millones de niños de barrios humildes en Brasil, México y Perú. Equipos como LOUD, Fluxo y Corinthians Free Fire construyeron enormes bases de fanáticos, con Corinthians ganando el Campeonato Mundial 2019 en Río. En 2021, el Free Fire World Series batió un récord con 5,4 millones de espectadores simultáneos. “Free Fire se convirtió en el esport del pueblo”, comentó Mykola. “Les dio a los chicos sin PC la oportunidad de pertenecer”.
En términos de volumen de apuestas, Counter-Strike y Dota 2 dominan en la región, aunque con preferencias nacionales claras: CS es más popular en Brasil y Argentina, Dota 2 lidera en Perú, y League of Legends destaca en México. Aunque más de nicho a nivel global, Rainbow Six muestra una tracción excepcional en LatAm, tanto en apuestas como en la escena competitiva. En 2025, Latinoamérica representó alrededor del 21 por ciento del volumen global de apuestas de Rainbow Six y el 38 por ciento de las ganancias, mientras equipos como W7M dominaron a nivel internacional ganando tres de los últimos cuatro Majors.
Este impulso solo se ha acelerado. En 2024, la Brazil League, Stage 1, se convirtió en la competencia regional de Rainbow Six más vista fuera de los campeonatos mundiales, alcanzando un pico de 45.400 espectadores simultáneos y 1,8 millones de horas vistas. Estos resultados duplicaron la audiencia de las etapas del año anterior, impulsados por los desempeños de FaZe Clan, FURIA Esports y w7m. Su éxito no solo estableció nuevos récords, sino que también aseguró lugares en el BLAST R6 Major Manchester 2024, subrayando el papel central de Brasil en el ecosistema global de Rainbow Six.
LatAm en el escenario global y situación actual
En el pasado, los esports en América Latina eran modestos. La mayoría de los torneos se realizaban en cibercafés o pequeños encuentros LAN, donde los jugadores locales se reunían a pesar del internet lento y el alto costo del equipo. Las condiciones profesionales no existían, y títulos como Counter-Strike, Warcraft III y League of Legends se jugaban más por pasión que como carrera. Brasil y México destacaban con un desarrollo algo más acelerado, mientras otros países tenían menos oportunidades. Con casi ningún patrocinador, poco interés de las marcas y premios reducidos, los esports eran más un hobby de entusiastas que una industria real.
Hoy el panorama ha cambiado drásticamente. Los equipos latinoamericanos están dejando huella a nivel mundial, especialmente en shooters. FURIA y paiN mantienen rosters de CS altamente competitivos, mientras la victoria de LOUD en el Valorant Champions Tour 2022 sorprendió al mundo y evidenció el potencial regional. Junto a estos éxitos, equipos “tapados” como MIBR e Imperial en CS o HEROIC en Dota 2 siguen mostrando un rendimiento destacado en el plano internacional.
El cruce entre deportes y esports
Los esports en LatAm están estrechamente ligados a los deportes tradicionales, especialmente al fútbol. Neymar apoya activamente la escena de CS, transmite partidos con profesionales y atrae a miles de fanáticos del fútbol hacia los esports. Su rol fue más allá del streaming en 2024–2025, cuando participó en la Esports World Cup en Riad no solo como invitado, sino también como jugador en un showmatch de celebridades que incluyó Counter-Strike 2, Rocket League y Tekken 8. Compartiendo escenario con Kaká y Ronaldo, Neymar demostró cuán profundamente se entrelaza la cultura futbolística brasileña con los esports.
Otras estrellas del fútbol también han expandido su presencia en los esports. Sergio Agüero fue más allá al crear su propia organización, KRU Esports, en 2020, mientras que Vinícius Júnior se convirtió en copropietario de LOUD, una de las marcas de esports y estilo de vida más influyentes de Brasil. Esto refleja una tendencia más amplia: en Europa, los atletas suelen crear o invertir directamente en organizaciones de esports, mientras que en América Latina son los clubes de fútbol tradicionales —como Corinthians, Flamengo, River Plate, Boca Juniors y Chivas— los que abren divisiones de esports. Este enfoque impulsado por los clubes conecta enormes bases de fanáticos entre el fútbol y los entornos digitales, fomentando la adopción masiva de los esports.
“El fútbol no solo coexistió con los esports aquí; impulsó activamente su crecimiento”, explica Mykola.
La localización también es clave. Los apostadores muestran un gran interés en torneos regionales, eventos con influencers y competencias con streamers locales. Un ejemplo claro ocurrió en mayo de 2025, cuando DATA.BET ofreció cobertura exclusiva de un torneo regional de Dota 2 con influencers a pedido de un operador, respaldado por una campaña promocional dedicada. Los datos internos mostraron un aumento de 2,5 veces en el volumen de apuestas y una triplicación del número de apuestas dentro del ecosistema cubierto, con un impulso que se mantuvo durante meses y se extendió a otros títulos de esports.
Al mismo tiempo, la pasión profundamente arraigada de la región por deportes tradicionales como el fútbol, el básquet y el boxeo refuerza el apetito por la competencia y la cultura de las apuestas. Esta intersección crea un entorno único en el que las tradiciones deportivas alimentan naturalmente el crecimiento de los esports, tanto como fenómeno de entretenimiento como de apuestas.
Desafíos
En 2025, Brasil legalizó las apuestas en esports, abriendo nuevas oportunidades para un crecimiento regulado. Sin embargo, la infraestructura y la capacidad organizativa aún van detrás del crecimiento de la audiencia. La ausencia de grandes operadores de torneos y la escasez de eventos de primer nivel limitan el potencial global de LatAm, incluso con casos destacados como el IEM Rio Major 2022.
“La audiencia de LatAm está creciendo más rápido de lo que la infraestructura puede seguirle el ritmo”, dice Mykola.
La pasión por los esports y un ecosistema de apuestas emergente posicionan a LatAm como uno de los mercados de más rápido crecimiento a nivel mundial. “América Latina todavía tiene un largo camino por recorrer, pero ya es evidente que será un motor clave del esports global en los próximos años”, concluye Bogdan.
Brasil ya marca el ritmo, representando alrededor del 40 por ciento del mercado sudamericano de esports en 2024. Otros países están listos para seguir: el joven público apostador de Argentina, junto con los cambios legislativos en Colombia y México, apuntan a una región al borde de una regulación más amplia. La reciente certificación de DATA.BET por parte de Gaming Laboratories International (GLI) en Brasil refuerza esta tendencia. A medida que los marcos regulatorios maduren, un mercado abierto y certificado proporcionará la base para un crecimiento sostenible, impulsando la próxima etapa de las apuestas en esports en toda América Latina.